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Javier García Cellino

Velando el fuego

Javier García Cellino

Con todos los sentidos

La poesía del langreano afincado en Madrid Enrique Serrano Meana

Recorrer un cuerpo en su extensión de vela / Es dar la vuelta al mundo (Gioconda Belli).

Algo parecido le ocurrió al poeta langreano, afincado en Madrid, Enrique Serrano Meana (piloto de la Marina Mercante, entre otras profesiones), cuando puso rumbo a una modalidad poética, el erotismo, que rinde pleitesía a los sentidos y a la voluptuosidad a través de la contemplación del otro. Un imaginario infinito, surcado por la rosa de los vientos, en el que caben todos los ritos amorosos posibles, y donde las pasiones, a veces, se convierten en aullidos que atraviesan el bosque de nuestros más íntimos secretos.

Cual una llama que se precipita en un río infinito de júbilo, así la poesía de Enrique avanza al temblor de unas piernas cuando acuden al encuentro con el amado, o sus poemas, una vez agitados y en remojo, se colocan muy despacio encima de la mesa y muy próximos a la luz oval de las cebollas. De este modo, arde la inextinguible vela del amor y se nos muestra ese jirón de carne ambiciosa y hogareña para que todos podamos gozar de una expresión artística que lleva los sentidos más allá de las palabras, una forma de exteriorizar la sexualidad, pero que no hay que confundir con ella: en el erotismo, más que mostrar, hay que sugerir: juegos, caricias, besos, masajes… todo cabe en ese incendio de las lenguas cuando acuden a su cita con el placer.

El poeta langreano no llega ligero de equipaje. En su haber cuentan ya dos libros anteriores, “Entrevuelos” (2017, editorial Titanium, Torrelavega), finalista del Premio Leonor de Soria en 2014 y Ático Sur (2020, editorial El sastre de Apollinaire, Madrid), finalista del Premio Leonor de Soria en 2017 y del Pastora Marcela de Campo de Criptana en 2018). Además, alguno de sus poemas han obtenido diversos reconocimientos: ganadores o finalistas en distintos concursos y, hace pocos días, ha conseguido en Madrid el Premio del Certamen de Mayores Artistas 2021 del Distrito Retiro.

Con un bagaje así –la conjunción de ritmo y rima de sus poemas produce el efecto de una perfecta sinfonía–, no resulta extraño que pugnara hasta el final en el Premio Cálamo de poesía erótica (2020) de la Sociedad Cultural Gesto de Gijón. Más de 200 participantes de todo el mundo se libraron en una batalla incendiaria que al final ganó un poeta cubano y en el que el libro de Enrique, “Con todos los sentidos”, presentado hace una semana en el Centro “Álvarez-Nóvoa”, quedó entre los nueve últimos finalistas.

Faltaba un editor que mostrara al público esos versos que nos recuerdan que amar es siempre es el camino final, aunque por eso mismo ese camino sea a veces un naufragio, un dolor de vacío en los sueños. Hasta que un gijonés letraherido, un editor que lleva desde hace ya muchos años dedicado a la noble tarea de visibilizar proyectos de autores consagrados y no tanto, puso proa al poemario de Enrique. Desde entonces, su Eros particular forma parte de esa hermosa y también ilustrativa colección, Bajamar, dirigida por César García Santiago, más conocido como Pascual, un editor que conjuga la pasión por la poesía con el convencimiento de que la perseverancia es un árbol que rinde siempre excelentes frutos. (Justo es reconocer que el suyo es un admirable ejemplo en el mapa de las editoriales asturianas).

Como dicen estos versos de Enrique: “Quede para el final / algo distinto al odio / a su legado adverso/ a una lágrima en ciernes. Solo un río de leche que jalone el ombligo”.

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