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Javier Antuña

Javier Antuña

Coleccionista de música asturiana

Beatriz Escudero, erotismo y música de una langreana

De La Felguera, apareció en películas del “destape” y fue integrante del “Trío Acuario” con Mayra Gómez Kemp y María Durán

El denominado “cine de destape” constituye uno de los controvertidos capítulos de la reciente historia de este arte en España. Inició su andadura entre mediados y finales de la década de los setenta del pasado siglo, prolongándose hasta los primeros años ochenta del mismo. Se caracterizaba por la preponderancia de la utilización de una débil trama argumental que se “complementaba” con numerosos planos de mujeres desnudas –raramente hombres– o con muy poca ropa. Hay que tener en cuenta que soplaban aires de libertad que buscaban resarcirse de muchos años de represión sexual y para ello se hizo una burda explotación cinematográfica del cuerpo de la mujer.

De entre el elenco de actrices que se prestaron a participar en la abultada lista de películas encuadrables en dicho subgénero, Asturies contó con dos, en su momento afamadas, representantes: la gijonesa Susana Estrada (Xixón, 1949) y la langreana Beatriz Escudero (La Felguera, 1952). Esta última gozó de una considerable popularidad en los citados años 70 y en los primeros 80 del siglo XX, ya que además de su presencia en un buen número de largometrajes típicos del “destape” con bastante repercusión comercial (“Haz la loca… no la guerra”, “Crónicas del Bromuro”, “Agítese antes de usarla” y un largo etcétera) también se prodigó en la televisión (azafata del célebre programa “Un, dos, tres”), el teatro (“La fierecilla domada”, “Barba Azul y sus mujeres”), radio (“La llamaban Caridad” –radio novela–), así como en la portada de una larga lista de revistas de la época de un amplio espectro de contenidos, aunque mayormente eróticos (Garbo, Interviú, Penthouse, Party, Papillón…).

Otra de las aventuras artísticas de Beatriz Escudero, y que también tuvo gran éxito de público fue el de la música. En 1976 junto a Mayra Gómez Kemp y María Durán, presentadora y azafata respectivamente, del mencionado programa “Un, dos, tres”, formó el “Trío Acuario” (bajo la tutela del “Dúo Dinámico”), con el que amenizaron galas televisivas y conciertos veraniegos durante unos pocos años no sólo en España sino también en latinoamérica.

Llegaron a grabar un elepé –además de aparecer en unos cuantos recopilatorios– así como varios singles, siendo al menos en tres de ellos, y en el larga duración, en los que participó la cantante y actriz langreana. Coqueteaban con la música disco más comercial y el pop un tanto “light”, todo ello arropado con arreglos orquestales setenteros. Consiguieron alcanzar una suerte de hit menor en el verano del citado 1976 con la canción “Rema, rema, marinero”, pero la cosa no fue más allá y Beatriz Escudero abandonó la formación que todavía realizó sin ella alguna incursión discográfica más.

Sin embargo, hay un capítulo muy poco conocido de su trayectoria musical, se trata de la grabación de un flexdisc que se editó en 1980 acompañando al número de abril de la revista Penthouse y que contenía el explícito tema titulado “Me siento erótica pensando en ti”, que con el tiempo se ha convertido para algunos en un “rare groove” y para otros en un ejemplo más del bizarrismo musical español de principios de los ochenta del siglo XX. Incluso se llegó a comparar, salvando las distancias, con el icónico “Je t'aime... moi non plus” de Serge Gainsbourg. El caso es que la grabación de Beatriz Escudero está plagada de vaporosos teclados de aspiraciones jazzy sobre los que la cantante –en una interpretación no del todo bien acabada– va recitando/cantando incendiarios versos –jadeos y suspiros incluidos– de apasionado fervor erótico. Aunque se desconocen los músicos participantes, todo hacer pensar que el teclista puede ser Teddy Bautista (“Los Canarios”) con quien la felguerina mantenía en aquellos días una relación sentimental. Aunque también podría ser el compositor y también teclista Carlo María Cordio, a la sazón autor del tema.

En la prolija relación de entrevistas y acotaciones biográficas que en su mayor cima de popularidad se publicaron de Beatriz Escudero en los diferentes medios de comunicación escrita, siempre se hacía mención a su origen asturiano, y en algunos casos más concretamente a su procedencia langreana. Ese fue el caso del capítulo monográfico de la serie “Esta es mi vida” de la revista Lib publicado en 1981, donde se hace un completo resumen biográfica de su vida. Tal como relata la propia Beatriz Escudero: “En La Felguera siempre tuve una vida muy pandillera hasta los trece años. Iba con chicos a todos los sitios, como se acostumbra a hacer en los pueblos”.

En plena adolescencia se muda con su familia a Uviéu, donde cursó algunos años de Derecho y de ahí a Madrid donde inició el despegue y consolidación de su carrera artística. Después vendría el ocaso mediático, y más allá de esporádicas noticias sobre su colaboración –tras las cámaras– en programas de televisión, poco más se sabe de quién llegó a ser proclamada como una de las musas eróticas de los años ochenta en España, que como hemos visto dejó alguna interesante pincelada musical.

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