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Albino Suárez

Como el río

Albino Suárez

Empresarios al garete

Donde Don Benito Menéndez fue algo más que un jugador de cartas

Ya todo lo que se diga no es más que humo que se va al vacío, pues los empresarios mineros de Laviana que fueron ya no son, como nada es ni va a ser lo que fue el carbón, el sacrificio, el riesgo y la esperanza. Eso sí, entremedio, no todo era abrir minas y sacar producción, que entre los empresarios que hubo aquí, Cándido Blanco Varela y su tío carnal, Ceferino Varela, hubo pleitos, demandas y diatribas con letrados de una parte y de otra.

Cándido Blanco Varela, fundador de La Campurra, a la que el Ayuntamiento actual de Laviana ha celebrado en su centenario de puesta en funcionamiento, que para unos fue el año 1921 y para otros fue en 1920. Uno ha dicho que había sido en agosto de 1920, porque así constaba en una fotografía, otros, que en 1921. (Ya se verá lo que dicen los elegidos del Ayuntamiento.)

Quien también ha estado en danzas judiciales por motivo de alguna parte de la mina “Fernandina”, fue Benito Menéndez García Ciaño, hijo del jurisconsulto y gobernador de Pangasinán (Filipinas) Mariano Menéndez Valdés (1840-1897) quien, previamente, ostentó altos cargos como Administrador General de Correos, y Fiscal en Navalcarnero. Precisamente su hijo, Benito Menéndez, fue dueño del edificio: “El Chalé de don Benito”, y que hoy es la Casa del Pueblo del PSOE, tras una rocambolesca partida de cartas, pasión que tenía Benito Menéndez. De todo ello se cuenta en “Un libro por delante”.

Precisamente, el que este señor se viera en los pleitos ajenos, se ha debido a que tenía una parte de la referida mina “Fernandina”, concedida por Cándido Blanco Varela, tras una permuta efectuada por un espacio del prado en que estaba abierta la mina “Fernandina”. Como a este señor no le iban ni le venían las cosas, puede decirse que salió boyante del litigio entre tío y sobrino, esto es, los ya referidos Cándido Blanco Varela y Ceferino Varela González. Por cierto, ambos de Tiraña.

Otro que también estuvo en los temas en aquellos pleitos fue un mierense asentado en Laviana, Fernando Piedra, quien tenía sociedad con José Álvarez, y había tenido en explotación una mina en las Inariegues, cercano a Carrio. Piedra, cuando llegó a Laviana lo hizo, al parecer, como jefe de la Policía Municipal.

Otro hecho que merece reseñar es que todo el patrimonio empresarial de Cándido Blanco Varela, ha sido acaparado por un prestamista langreano, asentado en Laviana, “don Esteban Rodríguez Canga”, quien se lo quedó todo ante la imposibilidad de efectuar el pago del préstamo en el día convenido, el mencionado Cándido Blanco Varela, cuya cantidad rayaba las 10.000 pesetas. De modo que la adquisición de las minas del empresario de Tiraña, sitas en Ribota y la Acebal, así como otros bienes empresariales, entre ellos La Campurra, adquiridos por José Fradera, cementero catalán, no fueron hechos al empresario Blanco Varela, sino al prestamista Rodríguez Canga, como queda reflejado en el Álbum Anuario “Un libro con muchas historias”, que, como otras cosas de Laviana, tampoco parecen conocer nuestros regidores.

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