La construcción como pilar de innovación y de crecimiento sostenible parece que no acaba de cuajar en nuestro vocablo cotidiano.

Si preguntamos a pie de calle por palabras que vinculen la digitalización, la innovación, la sostenibilidad y crecimiento responsable, creo que muy pocos pensarían en construcción. Somos un sector que siendo relevante para la economía, pues generamos un PIB similar al sector industrial y un empleo vinculado al territorio de más de 17.800 trabajadores asalariados (6,20% de activos en la región) y más de 8.400 trabajadores autónomos (11,55% de los existentes en la región), no ha sabido transmitir de forma correcta los hitos alcanzados durante los últimos años.

Hoy escribo estas líneas para poner en valor un sector que con la crisis del 2008 ha perdido no solo capacidad productiva y empleo, sino capacidad de ilusionar atrayendo talento y generando interés como medio de vida.

Hay quien, cuando lea estas líneas, opine que la construcción no ha evolucionado y eso me recuerda a una conversación que tuve con un ingeniero de robótica hace un par de años, en la que me vino a decir que nunca podríamos competir en innovación con un sector como la robótica que evoluciona y se reinventa cada minuto. Yo, gran defensora de mi sector, en el que me formado y trabajado durante toda mi vida laboral, le expliqué qué éramos capaces de diseñar y crear edificios que no demandan energía y que consumen menos de la que producen, que somos capaces de gestionar y valorizar nuestros residuos recuperándolos para nuevas estructuras, que podemos hablar y entendernos con nuestras ciudades (smart cities) y que somos totalmente inclusivos, puesto que integramos todas las innovaciones del resto de sectores para facilitar la vida a los usuarios. Pensemos en una sola actividad en la que nuestro sector no participe y no la encontraremos.

Los empresarios del sector han visto importantes cambios durante la última década que proporcionan al sector grandes nichos de crecimiento al albor de las nuevas líneas estratégicas que Europa está imponiendo a marchas forzadas; el green deal, la renovation wave, la new bauhaus, la agenda 2030… todas estas líneas van apoyadas por un marco legislativo y una aportación de fondos (post covid, next generation) que hacen pensar que nuestro sector se hará más fuerte y más sostenible los próximos años. Ahora, la gran pregunta es ¿seremos capaces de adaptarnos y crecer para atender este aumento de demanda bajo criterios inexistentes en décadas anteriores?

Desde la industria de la construcción hemos apostado por la simbiosis industrial y urbana, creando para ello el actual cluster de Economía Circular y Construcción Cero Emisiones (ECCO). Solos no podemos cambiar tan rápido como nos están demandando, pero aunando tejido empresarial que permita generar valor en toda la cadena de construcción podemos competir en mercados tan exigentes desde el punto de vista medioambiental, económico y social como los que se nos plantean hoy en día para acceder a esos fondos europeos y transformar el sector en atractivo para las nuevas generaciones, sostenible para nuestra región.

ECCO está formada por aquellas empresas que creen en el cambio y están dispuestas a trabajar por la construcción del mañana. Allá por el 2050 seremos capaces de desarrollar una actividad con un equilibrio perfecto entre la transformación manual y la digital. Y es que no hablo de forma banal. Este año una empresa de excavación ha recibido el premio a la trayectoria empresarial en la categoría de innovación (EXCADE), se ha construido el primer edificio en altura para vivienda social bajo el estándar pasivhaus, demanda tan poca energía que no necesita calefacción para mantener el confort (IGUAR), genera su propia energía a través de la transformación de los residuos (COGERSA).

Podría seguir pero creo que estos ejemplos nos hacen una idea de las capacidades de los integrantes del cluster. Ahora toca ponernos a trabajar en conjunto en nuestros ejes estratégicos; innovación y economía circular, digitalización, talento y formación, ampliación de mercados y sensibilización y comunicación.

Uno de los factores de éxito de nuestro proyecto es la facilitación del contacto entre distintas organizaciones como centros tecnológicos, universidad y empresa.

Un proyecto pionero en las cuencas mineras y sencillo en su ejecución, son las jornadas de interacción entre ECCO y la Escuela Politécnica de Mieres. Se compartirá un espacio de comunicación bidireccional en el que las empresas aportarán sus estructuras y su cercanía al mercado para favorecer la incorporación de talento al sector y la universidad compartirá sus proyectos de I+D para acercar la innovación.

¿Qué surgirá de esta iniciativa? Esperamos que una colaboración fluida que permita introducir la I+D en el mercado con la rapidez que los cambios de modelo de la Unión Europea nos lo exigen, compitiendo en calidad y diferenciación frente al modelo desfasado de competencia en precios que sustenta la precariedad laboral y el descuelgue de la construcción como motor de crecimiento sostenible.