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Albino Suárez

Como el río

Albino Suárez

Con el bable a cuestas

Los distintos puntos de vista sobre la cooficialidad

El sábado 16 de octubre Oviedo fue escenario de una masiva manifestación en pro del bable –asturiano que dicen sus defensores–. En pro del bable no, en pro de oficializarlo, cooficializarlo, ya no pidiendo sino exigiendo que sea obligatorio en el Principado, porque si ello se logra, “será un gran beneficio para Asturias”. ¿Para toda Asturias? Eso dicen sus defensores, que dígase que tampoco son todos los asturianos.

Se pide la protección y el uso del asturiano –eso se pide con la cooficialidad–. Y se habla de orgullo racial. De grandeza astur. De ser Asturias otra vez grande y única... Y llego a la conclusión que los que hablamos bable desde siempre vamos a estar de suerte. Pero viene Blas Puntu Reundu y dice que no, que el bable que se habla en las distintas zonas de Asturias –los bables– no es lo que se pide oficializar, sino el académicu, el que, a conversar, hablar o falar dice glayar, a la noche le dicen nueche, nuechi y Asturias, Asturies; y por lo que me toca más cerca, Laviana ye Llaviana (que no aparece escrito en ninguna parte, ni nadie lo ha dicho nunca, salvo Pepín Quevedo en un poema humorístico en 1896. ¿O habrá que decir poeme?...).

Tal y como hablamos en las Cuencas (de lo que estamos orgullosos muchos), tal y como hablan en el Oriente de Asturias, en el centro y en Occidente nos iba bien, nunca hubo discrepancias entre unos y otros; ahora sí; ahora hay desacuerdos, desavenencias, discusiones y, como se ha visto muchas veces, palabras mayores, por no decir insultantes y negadoras de asturianía sobre algunos de quienes están en contra de esa cooficialidad. Como si, cooficializando el modo de hablar en Asturias, los grandes y graves problemas que tiene fueren a desaparecer de la noche a la mañana. Y fíjense, hay quien cree que, cooficializando el bable, los problemas van a ser más. Más gastos y ninguna solución.

Otros no, claro. Que hay quien cree y dice que Asturias volverá por sus fueros, y sus mayores problemas van a desaparecer logrando la cooficialidad porque ello nos dará identidad de pueblo... De modo que las cosas, no es que están así, es que están mucho peor. Claro que aquí, al respecto, habrá quien se acoja el aserto quijotesco y diga, pensando para sí: “¿Ladran? Señal que cabalgamos”. Que eso si no ocurre, ocurrirá. Que, a río revuelto, ganancia de pescadores. Y revuelto está el río asturiano con lo del bable.

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