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Ricardo Montoto

Dando la lata

Ricardo V. Montoto

Trabajo y pensión

Las jubilaciones anticipadas y el acceso de los jóvenes al mercado laboral

Hay que ver cómo nos toman el pelo. Y cada día, más. El Gobierno va camino de agotar el vocabulario intentando bautizar con un nombre pinturero la no derogación de la reforma laboral facha.

Y mientras en paralelo se nos anuncia el endurecimiento de los criterios para el cálculo de la pensión de jubilación, grandes empresas patrias mantienen sus planes de mandar a casa al personal mayor de 55 años. O sea, que cuando oficialmente se señala que la viabilidad del sistema pasa por trabajar hasta la ancianidad, corporaciones principales prejubilan a directivos, cargos intermedios y oficinistas en la flor de la vida laboral. Lo dicho, una enorme tomadura de pelo.

Igual es que estoy empecinado, pero insisto en que veo más ventajas en la incorporación de los jóvenes al mercado laboral que en la promoción de una población activa con mayoría de yayos. Un joven en un trabajo bien remunerado es garantía de aportación al sistema, además de un elemento dinamizador y de crecimiento. Pero si lo anclamos en casa de los padres hasta los cuarenta tacos, ese tipo no puede hacer planes de futuro, ni cotiza, ni se emancipa, ni forma una nueva familia. En definitiva, queda sin la posibilidad de entrar en la rueda que mantiene viva y sana una sociedad.

Pero, claro, al joven no se le quiere remunerar con un sueldo decente y al veterano hay que complicarle el acceso a una buena pensión. Recortar por abajo y por arriba. Mal café.

España falla por la base; la transición entre la formación y el empleo, a pesar de consumir ingentes sumas de dinero, sigue desconectada. Es un problema identificado y pendiente de una solución que no se quiere dar, y que condena al paro y la precariedad a la nueva generación, retira a miles de trabajadores perfectamente válidos, al tiempo que otros, los más desafortunados, cumplen cadena laboral perpetua.

El mercado de trabajo español es un sinsentido que difícilmente puede garantizar un sistema de pensiones justo, equilibrado y sólido.

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