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Luis Alonso Vega

Desde la Meseta

Luis Alonso-Vega

El psicólogo

Los efectos de los programas de entretenimiento entre los telespectadores

Cuando a quien dirige un programa de televisión se le acaba lo previsto, se coloca ante un balcón y echa una perorata a sus televidentes a los que recomienda, valga la redundancia, unas buenas recomendaciones que deben llevar a cabo.

Uno de estos profesores, sin cátedra de Psicología, es Pablo Motos, quien dirige el programa “El hormiguero”, quien para su entretenimiento, aparte de las hormigas de trapo, repite con frecuencia a los visitantes de su programa, generalmente cantantes, artistas de cine y teatro y, cómo no, humoristas, así como funambulistas y magos de todas las ramas.

Pablo Motos es aficionado a las tertulias, algunas provocan risas exageradas por las que el público y el televidente no entienden el vocabulario.

Esto me lleva a recordar al genial Enrique Jardiel Poncela y su pequeño libreto: “Apuntes de un manual de psicología”, donde, entre otras, contaba la carta que una chacha escribía a su novio que hacía la mili. El novio se llamaba Leopoldo y decía así: “Querido Leo, no sé si llamarte Leo o llamarte Poldo, porque si leo Leo, leo Poldo, Leopoldo”. Ustedes no sé si lo entenderán, pero la genialidad de Poncela nos lleva a esa psicología disparatada que ustedes deben leer.

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