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Ricardo Montoto

Dando la lata

Ricardo V. Montoto

Agujeros negros

Bueno, parece que el culebrón Djokovic en Melbourne llega a su fin, una polémica en la que todo el mundo tiene opinión y con tal repercusión que alcanza el absurdo de generar conflictos internacionales.

Reconozco que no tengo una postura firme al respecto, pero poco me preocupa pues no debemos obviar que el tenista serbio ha tenido a su disposición todos los medios, legales y mediáticos

Cuando Djokovic fue interceptado en el aeropuerto y recluido en una instalación destinada a albergar a los que intentan entrar en Australia a la remanguillé, a la espera de la decisión final, para adelante o puerta y no vuelvas, se supo que en ese mismo lugar hay gente que lleva años, ¡años!, retenida, en un limbo legal en el que su situación puede alargarse indefinidamente, presos sin condena, en un hotel cárcel del que no es posible salir mientras las autoridades australianas resuelven, o no, si permiten la entrada en el país o la expulsión.

En particular, me quedé con la historia de un iraní que lleva confinado en ese sitio cuatro años. Un agujero negro en el que caen los inmigrantes sin recursos, un problema que el multimillonario Djokovic no ha padecido.

Pero todos tenemos presente a la estrella negacionista serbia al tiempo que ignoramos al desdichado iraní y a los miles de seres humanos engullidos en esos agujeros negros legales. Ni siquiera el fulgor del famoso tenista ha sido capaz de mantener el foco encendido sobre la vergüenza y la terrible injusticia que supone que las existencias de seres inocentes, cuyo delito es escapar de situaciones espantosas y buscar una vida mejor, se consuman “sine die” entre las paredes de unas instalaciones que reciben expatriados sin recursos para pagar soluciones rápidas y confortables.

Me importa un rábano que Djokovic se vacune o no, que le permitan competir o no. Lo que me revienta que sólo nos fijemos en el caso de uno, el privilegiado, e ignoremos el de miles, los abandonados.

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