Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

José Antonio Vega

Astur-galaica y la recuperación de la normalidad

La feria que inicia el calendario festivo en Mieres y con la que se recuperan actividades que se paralizaron con la pandemia

La fiesta Astur-galaica vuelve este fin de semana (11, 12 y 13 de marzo) a la normalidad con más ánimo que nunca después de esta pesadilla que llevamos cerca de dos años sufriendo, aunque, a pesar a esto, algunos municipios van recuperando las fiestas y verbenas populares de verano.

Astur-galaica y la recuperación de la normalidad

Se puede decir que el calendario festivo del concejo se inicia con la feria Astur -galaica, un evento que está presente en nuestra villa desde hace dos décadas, gracias a la iniciativa del empresario gallego Argemiro López, conocido popularmente como “Archi”, y del hostelero local, Alberto González Masid.

Actualmente, el principal problema radica en reactivar toda la actividad que se venía desarrollando, tras dos años sin ella. Por lo tanto, se trata de cambiar la monotonía de un fin de semana en una amplia zona hostelera como es la del parque Jovellanos y de hermanar la cultura gallega con la asturiana.

En las Cuencas, entre otras cosas, se entiende bastante bien la manera de ser del pueblo gallego y otras comunidades, puesto que fueron los miles de hombres y mujeres que tuvieron que abandonar su tierra, bien por razones económicas o de trabajo e incluso por razones políticas, los que asentaron las bases de lo que es hoy el gallego en las cuencas mineras.

La emigración hacia Asturias comenzó en los albores del siglo veinte, produciéndose de forma masiva después de la guerra, impulsada por la necesidad de mano de obra en la minería y la siderurgia, siendo las grandes empresas como Fábrica Mieres, Hulleras de Turón, Hullera Española, entre otras, las que acogieron principalmente a los emigrantes en la Cuenca del Caudal. Esto mismo sucedería en la cuenca del Nalón, donde empresas como Duro-Felguera, Minas de Langreo, Coto Musel, y más compañías en la zona del Nalón acogieron esta mano de obra. Además de los concejos de Langreo y Mieres, también fueron destinos principales los concejos de Gijón y Avilés, aunque en esos años, la emigración también se desplazaría a importantes núcleos industriales de España como Cataluña, País Vasco y Madrid.

La situación de los emigrantes gallegos es recurrente en la historia. Se calcula que fueron millones, debido a que estos comenzaron a emigrar desde el siglo XVIII, tanto a Europa como a América. La primera fase de la emigración gallega comenzaría en el siglo XVIII, cuando miles de hombres, acompañados en ocasiones por sus familias, fueron a trabajar como jornaleros y segadores a las tierras de Andalucía, Castilla y Portugal. La emigración fue irremediable para nuestros antepasados, los cuales se vieron obligados a marcharse a otras tierras con más recursos y posibilidades. Solían llegar solos, bien por estar solteros o, en el caso de los casados, para ver lo que ahí había con la idea de trasladar a su esposa e hijos después de unos meses, ya teniendo un hogar en el que convivir todos. Estos recién llegados buscaban bares cuyos propietarios fuesen gallegos o donde alternasen miembros de esa comunidad, acogiéndoseles y convirtiendo dichos espacios en verdaderos centros consulares. Estos bares eran capaces de gestionar las primeras y más perentorias necesidades, así como el alojamiento de los recién llegados, puesto que conocían el mundo de las pensiones, patronas y caseros.

La idea de muchos era trabajar unos años de manera temporal en las Cuencas, con el fin de acumular un pequeño capital para finalmente volver a su tierra con dinero, aunque, por lo general, no se cumpliría, puesto que los salarios eran escasos. Muchos de ellos llegaban para trabajar en las minas, aunque algunos aprovechaban la falta de mano de obra que había en otros sectores de actividad, como el siderúrgico o el de la construcción, para cambiar de profesión y abandonar el duro trabajo de la mina. La inmigración a las Cuencas se desarrolla en el contexto político de la dictadura franquista, si bien está motivada por la búsqueda de un nivel de vida mejor, tal y como sucedería en el caso de la inmigración a Europa.

Estos emigrantes se adaptaron inmediatamente a la sociedad de las Cuencas, tal y como nos muestran muchos apellidos que por aquí se observan, los cuales dicen mucho de su identidad y de los orígenes de las familias, si bien es cierto que muchos apellidos de Galicia coinciden con los más habituales en toda España, ya que los apellidos gallegos más comunes son: García, González, Rodríguez, Fernández, López, Martínez, etc.

También es interesante fijarse en los apellidos menos usados y que son curiosos, raros, muy sonoros en otros casos, pero poco registrados, como son son: Vilaboi, Seija, Domuiño, Teloy, Bimbiela, Ermida, Gaveiras, Pellit, Dejuane, Mourelo, etc.

Estos inmigrantes, y los del resto del país, aportaron mucho más que brazos y manos para trabajar, ya que eran personas que en la mayoría de los casos proyectarían sus aspiraciones legítimas, atesorarían conocimientos útiles, y actitudes enriquecedoras. Por ello, tantoMieres como Asturias en general, entienden y comparten muchas cosas de la vecina comunidad y por supuesto saben apreciar su buena gastronomía.

Retomando el asunto festivo, se debe mencionar que la pulpería “Archi” se establecerá este segundo fin de semana del mes de marzo, considerándose como una de las mejores pulperías en Lugo, estando presente en numerosas ferias gastronómicas, que tienen lugar en Galicia y el resto del país.

Durante estos días, se ofrecerán diferentes especialidades de la cocina del noroeste de España, siendo el pulpo á feira, lógicamente, la especialidad estrella. Para su preparación, se contará con pulperos con varios años de experiencia, ya que lo más importante a la hora de cocinar el pulpo es lograr el punto justo de cocción, consiguiéndose gracias a una secreta preparación que sólo los colaboradores de Archi realizan con mimo y esmero, contando además con buenos utensilios que permiten cocinar grandes cantidades.

Este restaurante viajero incluye en su carta una amplia variedad de platos para todos los gustos. Entre ellos, está el popular “churrasco”, el cual resulta ser una de las preparaciones más populares. De esta manera, en su menú tienen churrasco de cerdo, churrasco de ternera, churrasco mixto o churrasco de buey, aconsejándose acompañar dicha carne de patatas fritas provenientes de la huerta lucense. Como colofón, el cliente contará con una surtida variedad de postres, que van desde la popular tarta de Santiago al cremoso queso de tetilla.

Además del pulpo y del churrasco, desfilarán por sus mesas los pimientos, criollos, chorizos y algunos productos más. Estas son las raciones más demandadas.

La música y la animación en las calles estarán muy presentes, contando con un pistoletazo de salida accionado por el actor mierense, Alberto Rodríguez, con quien comenzará la fiesta gastronómica el mismo viernes por la tarde. Este pregonero ha sido elegido, entre otras cosas, por haber promocionado el Camino de Santiago el pasado mes de julio, momento en el que realizó la ruta “Mieres es el Camino de las estrellas”, interpretando al personaje de Guillermo Manier, resultando un gran éxito de participación.

Cocina en vivo

Otro aspecto a destacar es que el visitante podrá deleitarse visualmente presenciando todo un “showcooking”, disciplina que, en ocasiones, puede considerarse como una forma de arte, ya que cuanto más prestigioso era un chef o más técnicas conocía más le gustaba exponerse ante los clientes para la elaboración de los platos. Los cocineros, con el paso del tiempo, empezaron a esconderse más y más de los comensales a la hora de cocinar sus platos, para así conservar el secreto de sus recetas y otras cosas; en cambio los pulperos continuaron haciendo la elaboración de sus productos de cara a los comensales.

En definitiva, a buen seguro podremos ver cómo otro año más todos estos productos tan típicos de nuestros mares terminan por encontrar acomodo, siendo centenares los kilos de este cefalópodo los que se prepararan en las calderas para que se pueda disfrutar por cientos de personas. Todo un arte que ha llegado hasta nuestros días y que compite de tú a tú con las ofertas gastronómicas más actuales, y que no surge por providencia, pues es fruto del conocimiento adquirido y transmitido por personas que tienen como oficio, durante toda su vida, cocinar el mismo plato, con el mismo producto y los mismos ingredientes.

Lo cierto es que el ser pulpero tiene sus particularidades, unas propias y otras comunes a otras profesiones, las cuales conforman este oficio tradicional, haciendo que estos sean auténticos gladiadores en su trabajo diario ante las pulcras calderas. Lidian con “el animal de compañía más importante para un gallego: el pulpo” como bien dijo el presidente gallego Alberto Nuñez Feijóo. Veremos si él también da la campanada como año tras año lo hace en esta festividad en Mieres del Camino.

Compartir el artículo

stats