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Ismael González Arias

Propuestas electorales

El año que nos espera antes de las elecciones, con todo tipo de inauguraciones

Hay que apostar por la vanguardia. Hasta a la hora de hacer propuestas electorales, que suelen ser tan retrógradas. Siempre un poco más de pan y circo. Un poco más de chapa y pintura. Y, la verdad, la gente sigue picando. En cambio, la vanguardia la muestran ciudades alemanas de pequeño formato, tamaño Mieres, que apuestan porque los perros caguen directamente en la calle. Sin recogerlo. Porque es más sano y limpio para el medio ambiente. La bolsa de plástico con que se recoge la mierda es un elemento cien mil veces más contaminante. El cálculo es científico. La mierda es simplemente mierda, algo limpio y biodegradable. Para algunos, biodesagradable. Pero son los menos. En Mieres, quien más quien menos, todos tienen perro. La mierda de perro pasaría perfectamente inadvertida entre el resto de mierda de las calles. Es más, daría a la ciudad otro espíritu, un carácter abierto, tolerante, vanguardista. Podríamos hasta hacer camisetas con el slogan Mierdes del Camín. O chubasqueros para perro que pongan Mieres vas cagate.

Y la otra propuesta, igualmente vanguardista y de nuevo triunfando en Alemania, es la de suprimir los semáforos y los pasos de cebra. Por obsoletos. Por feos. Si nunca se respetaron, para qué se tienen. Sobre todo en el caso de Mieres. Hace unos días encontré a uno pasando por el medio de la calle en Pozuelo. Coño, era de Mieres. De dónde iba a ser si no. En Mieres, por tradición, se cruza la calle por dónde se quiera. Porque esto también es parte de la esencia de Mieres. Y te comenta cualquiera que no se cruza por los pasos de cebra porque lo blanco pintado resbala mucho. Y yo certifico que es cierto. Con un poco de agua, aquí que llueve más que en Santiago de Compostela, se patina más que se resbala. Por la salud de la población, adiós pasos de cebra. La calle principal, ¿no se sigue llamando El Paseo? Pues habrá que hacer caso a la sabiduría popular. Un gasto menos. La pintura esa gorda y blanca y resbalosa es carísima. Y si quitamos los pasos de cebra, ¿para qué queremos los semáforos? Al precio que está la luz. Todo el día prendidos. Con lo que gastan las luces de colores. Otro gasto menos.

En fin, toca el año de propuestas y propuestas. Toca el año de concejales en desbandada y de concejales hagodetodo. Los de la desbandada es que ya saben que no repiten. Los hagodetodo piensan que sí. Y se proponen acumular méritos. Fotos inaugurando. Fotos pregonando. Fotos con mamá con niño. Hasta fotos con perro. Y los perros, que son más listos que los concejales, no miran siquiera para ellos. Sigo con el mío calle adelante. Meando aquí. Meando allá. Esperando a este año mágico en el que inaugurarán el parque de La Mayacina. Y huyendo de José Ramón Viejo, no me saque una foto paseando con el perro y me convierta en un icono fotográfico del Mieres va prestate. O del Mieres vas cagate, si lo pilla haciendo artes mayores.

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