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La Nueva España

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José Manuel Ibáñez

Dictaduras bancarias

Las entidades siguen ganando dinero a base de apretar al cliente

Leo un día de estos que un conocido banco obtuvo en el primer trimestre de este año un beneficio neto de 218 millones de euros, el 192% más que en el mismo periodo de 2021.

Paralelamente a esta noticia, sus clientes reciben carta de la misma entidad en la que unilateralmente anuncian el cambio de las condiciones por las cuales se decidieron a abrir una cuenta con ellos.

En los inicios eran todo ventajas: tarjeta gratuita, cero comisiones, beneficios notables en los plazos fijos, e incluso bonificaciones por los pagos de recibos. Ahora mismo te imponen condiciones leoninas con el aviso de que, si no cumples las nuevas normas, pasarán a cobrar ¡60 euros! al trimestre por guardar tus dineros.

Eso sí, en un rapto de generosidad, si cumples ciertas “cosillas”, te lo pueden rebajar, e incluso dejarlo a 0 si eres un potentado. Por ejemplo, incluir la nómina o pensión, domiciliar recibos, seguros, planes de inversiones o invertir en fondos diversos. Toda una ironía para una buena mayoría.

Estamos todos atrapados en estas dictaduras bancarias de las que resulta imposible salir, y con la complacencia de los diversos gobiernos, que miran para otro lado con las tropelías que cometen.

No quiero ni pensar en los millones de ciudadanos a los que en la actualidad no les llega para lo más mínimo; pensiones de miseria, salario social, o ayudas de cualquier tipo que no tienen otra opción para recibirla que tener cuenta en los bancos.

Lo malo resulta que se han puesto todos de acuerdo, y con similares condiciones hacen todos lo mismo. Usura pura y dura.

Además, con pésimo servicio, cierre de oficinas, petición de cita, colas interminables y empleados cabreados.

Somos muchos los que añoramos la antigua Caja de Ahorros de Asturias, o el Herrero, con trato familiar y personalizado. Pero ye lo que hay. Ajo y agua.

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