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José Manuel Ibáñez

Atrapados

De un modo u otro, a lo largo nuestras vidas nos vemos atrapados en historias con ribetes kafkianos. Ya saben, situaciones que no tienen sentido alguno, absurdas, y que por eso mismo nos angustian, e incluso producen pesadillas

Todo ello en una sociedad que nos impone reglas a su antojo y que al final no respetan nada de lo ofertado, lo que te lleva a la imposibilidad de defender tus derechos, pues te encuentras indefenso en una maraña que te atrapa volviéndote loco.

El escenario de todo ello resulta muy amplio donde las grandes compañías son las más incumplidoras, aunque también se pueden incluir las medio pelo, y en general casi todas. Al final todas nos imponen su tiranía y te van avasallando confiados en que la historia nos dice que lo de David y Goliat solo ocurrió una vez y se sienten seguros de sus poderes e impunidad.

Si ya te encuentras cabreado ante su falta de formalidad por no respetar nada de lo acordado, el conectar con ellos resulta todo un tormentos chino: te pasas jornadas enteras intentando que te atiendan, y si lo consigues después de escuchar cien veces "nuestros agentes están ocupados" y que llames más tarde, resulta que ellos mismos te desvían a departamento equivocado, e incluso muchas veces la comunicación se corta, mejor la cortan. Y vuelta a empezar. Dejo a un lado la musiquilla con la que "amenizan" la espera.

Y a algunas de ellas no se les cae la cara de vergüenza, obvio, por que no la tienen, y el gasto del teléfono debe de ser compartido. Además te avisan de que van a grabar la conversación y lo que ofrecen, pero a la la hora de exigir lo acordado no aparece.

Los políticos deberían de legislar con claridad para proteger a los ciudadanos, además de castigos ejemplares para estos desaprensivos piratas que capitanean grandes empresas por las que necesariamente debemos de "ficha" siendo además todas iguales en este aspecto. Así que lo tomas o lo dejas, y las reclamaciones al Maestro Armero.

La pregunta no es otra que ¿en manos de quién estamos?

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