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José Manuel Ibáñez

Comienzo del curso escolar

La implantación de la nueva ley educativa –LOMLOE– conlleva que los alumnos de cursos impares tengan que comprar libros de texto nuevos. Esto de la imposición de cambiarlos viene de antiguo, pues se hacía siempre al libre albedrío de los gobiernos de turno. Ahora es por ley. La del embudo quiero decir.

Esta penalización para millones de personas con hijos en edad escolar, y que además se llevan corto espacio de tiempo les impide su aprovechamiento, bien sean los de su hermano, familiares, o Rita la cantaora, y a la par tiran por tierra la labor de instituciones como "Les Filanderes" de Sama, que esforzadamente se dedican a recoger y restaurar los usados al objeto de donarlos a quienes los necesitan.

Los gobiernos se van sucediendo y nadie quiere poner el cascabel a un "gatu" que profundiza en la pobreza a millones de personas. Desde siempre los lobbys de la enseñanza, con las connivencias que se intuyen, han tenido la sartén por el "mangu" imponiendo el cambio a su antojo, sin que nadie les ponga freno.

Y si ustedes me apuran con añadir un simple folio se podrían recoger los simples cambios ocurridos, incluidos los ideológicos que a los gobiernos les interesa meter. Me imagino que 3 por 3 seguirán siendo 9, y que los hijos de la… Gran Bretaña siguen tan panchos en Gibraltar. Simples ejemplos.

A todo ello habrá que sumar las subidas generalizadas del transporte. Uniformes, comedor, resto de material escolar, que sitúa a Asturias como primera del ranking nacional de las subidas, cosa habitual en lo negativo.

A demás con el añadido de que todo se ha puesto por las nubes, con lo cual a los ciudadanos no les quedan más agujeros del cinturón para abrochar.

Al final otra vuelta de tuerca más para una buena mayoría, y la recurrente muletilla de acordarse peyorativamente de la madre que parió a Putin como que de nada nos sirve. Soluciones al todo es lo que demanda una ciudadanía que está harta, ¡muy harta!

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