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Luis Alonso Vega

Desde la Meseta

Luis Alonso-Vega

La cuesta

No falla, cada año se repite el mismo mes de enero y su cuesta, es el duro camino que debemos iniciar. Me sirve de recuerdo una calle, que así se llama, en este pueblo de la Sierra. Es una calle empinada donde los vehículos sólo circulan en una dirección, es decir, cuesta abajo y con mucho cuidado de no llevarse a nadie por delante. ¡Ah1, y además es estrecha, con lo cual, casi, ni una bicicleta puede aparcar. Bueno, dejemos la calle y volvamos al inicio del mes que nos ocupa y preocupa.

Las Navidades han sido gloriosas y nos ha dejado los bolsillos vacíos. Antes, la comida de empresa, donde jefes y empleados han confraternizado y, alguno de ellos, medio en broma se han lanzado serios mensajes aprovechando ese clásico tumulto que suele haber en los restaurantes. Al final se abrazan todos con gesto cordial y solo los resentidos, que los hay, se marchan para casa o siguen la juerga en otro establecimiento. Y aquí ya se han gastado sus primeros dineros.

Y no hay que olvidar en comprar la tradicional Lotería de Navidad. Y continúan los asaltos, porque donde hay niños chicos Papá Noel también se lleva lo suyo, salvo que dicho personaje, vestido de rojo, barba blanca y trineo tirado por renos, traiga los regalos de Laponia. Y llegan las dos tradicionales noches, la Buena y la Vieja, donde en alimentación y bebidas, la paga extraordinaria se va esfumando «discretamente». Más tarde cerramos Navidad con la llegada de los Reyes Magos. ¿De Oriente? ¿De quién? Olvidemos los bolsillos de quién y entremos de lleno en la cuesta de enero, donde además los precios de muchos artículos se han disparado, tanto de comestibles, de combustibles y, encima, el invierno se nos ha echado encima.

Al final diremos la conocida frase «Dios nos coja confesados», que nos ayuda a tirar por este nuevo 2023.

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