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Carlos Cuesta

A contracorriente

Carlos Cuesta

Una visión de México con ADN lavianés

El trabajo de Rogelio Álvarez Cimadevilla, referencia de la Antropología en el país norteamericano

Es su trabajo cotidiano y la esencia de su devenir. La antropología social la vive desde hace décadas e investiga el estudio del ser humano desde varias perspectivas biológicas y culturales. Me refiero al experto antropólogo Rogelio Álvarez Cimadevilla, un mexicano de Xalapa con raíces en Laviana, de donde proceden sus abuelos. De Iguanzo y El Condado. Ancestros que han marcado su existencia y que señala con afecto la base primigenia de un ADN muy asturiano y mecido por los aires del Alto Nalón.

Rogelio siempre ejerció de buen lavianés a pesar de su nacencia en Cuba y sus vivencias adolescentes en la capital del Estado de Veracruz. En la Universidad Pública de Xalapa y antes en Colorado, desarrolló su trayectoria profesional en la docencia y en los trabajos paralelos, casi todos enfocados en la demografía y aspectos sociales de México.

Ya jubilado y con tiempo libre para alternar su estudio antropológico con la construcción de apartamentos en Tulum, en la zona turística de Cancún, disfruta de su antropología con incidencia en el momento que vive México y su futuro inmediato. Para Rogelio, su país de adopción necesita reinventarse y trabajar en la conciencia de sus súbditos con urgencia, en la defensa de la cultura y de gobiernos responsables que generen ilusión y gestionen con valentía los inmensos recursos de una república potencialmente rica, en apartar la corrupción desmedida y en que haya un control básico de una natalidad desbocada. México, apunta, tiene perspectivas de futuro halagüeñas si desde los organismos públicos se ponen a trabajar de verdad y a buscar acciones encaminadas a vertebrar con ideas avanzadas una administración limitada y airosa que supere la burocracia torpe y cansina de ahora.

Rogelio Álvarez. Carlos Cuesta

Los desequilibrios sociales son abrumadores y se necesita un trabajo ímprobo por parte del gobierno de turno y los sufridos gobernados. Si queremos que México avance, defiende, hay que romper muchos tabúes y alcanzar un compromiso férreo de conciencia de país y para ello hay que comenzar por vencer el analfabetismo perenne y superar poco a poco una pobreza que nos atenaza.

Rogelio Álvarez Cimadevilla insiste mucho en mirarse en el espejo de España. Hace falta, dice, que México se acerque más a sus raíces hispanas y ganar la modernidad actuando con tiento y entusiasmo. España "es nuestra mirada nítida y ejemplar; sólo con fijarnos en su equilibrio social y administrativo sería suficiente para mentalizarnos de nuestros problemas endógenos y salir de este atolladero imposible". "La cultura de la corrupción y las malas praxis deberían quedar enterradas de por vida. México merece ser un país hegemónico en su zona de influencia con los Estados Unidos tan cerca y tan lejos de Dios como reza un dicho de acá", expone el intelectual asturmexicano.

Rogelio Álvarez está considerado en los ambientes culturales de Veracruz, y por ende de todo México, como uno de los más renombrados antropólogos sociales por su experiencia en los diversos foros donde ha actuado. Sus trabajos son conocidos en todas las facultades de Antropología del país. Sencillo, estudioso, culto y agradable en el trato, representa al profesor entusiasta y agradecido con su profesión. A pesar de estar actualmente más volcado en apoyo de los negocios de construcción de su hijo, su ciencia del alma, la antropología, no la olvida, y sigue pensando que su país de adopción necesita de una inyección de moral intensa para encontrar el camino de la prosperidad y el futuro. Es una senda muy larga y costosa pero las nuevas generaciones deben seguirla con temple y deseos de hacer las cosas bien. El verdadero futuro está en esas manos y en la inteligencia capaz de esos jóvenes animosos y preparados, sentencia.

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