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Opinión | Tribuna

Cine cubano en Mieres: memoria, reflexión, revolución

Exposición de carteles y proyección de películas en el centro cultural Teodoro Cuesta

El cine camina golpeando con fuerza entre el arte y la vida. Es ese extraño y loco viaje que nunca haremos o el que ya hemos recorrido, el amigo que hemos perdido, el amor que hemos soñado.

Cine cubano en Mieres: memoria, reflexión, revolución

Cine cubano en Mieres: memoria, reflexión, revolución / Alicia Vallina

El cine cubano supone esa mirada crítica sobre sí mismo, sobre su realidad y su historia, convirtiéndose así en una relectura de sus tiempos, de sus verdades y mentiras, de su mestizaje, de la necesidad de seguir avanzando en su proyecto de sociedad. El rescate del pasado como búsqueda sentida de sus raíces, del encuentro entre el individuo y su identidad nacional.

Cine cubano en Mieres: memoria, reflexión, revolución

Cine cubano en Mieres: memoria, reflexión, revolución / Alicia Vallina

Bajo estos postulados, el Ayuntamiento de Mieres ha organizado una exposición en el Centro Teodoro Cuesta que se inaugura el próximo día 13 de febrero y que estará abierta hasta el 10 de marzo, donde se exhibirá una selección de carteles cinematográficos procedentes de Filmoteca Española de las películas más emblemáticas del cine cubano. Entre los que hemos seleccionado se encuentran títulos como Vampiros en La Habana (1985), una película de animación dirigida por Juan Padrón; La vida es silbar (1998), de Fernando Pérez, Premio Goya al Mejor Largometraje Extranjero de Habla Hispana en 1999, Premio Especial del Jurado en el Festival de Sundance en 1999 y Premio de la Crítica en el Festival de Rotterdam en 1999; Los sobrevivientes (1979) de Tomás Gutiérrez Alea; Clandestinos (1987), de Fernando Pérez Valdés; Lista de Espera (2000), de Juan Carlos Tabío; o la emblemática Fresa y Chocolate (1993), de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío, nominada al Óscar a la Mejor Película Extranjera en 1994 y Premio Goya al Mejor Largometraje Extranjero de Habla Hispana en 1995.

Cine cubano en Mieres: memoria, reflexión, revolución

Cine cubano en Mieres: memoria, reflexión, revolución / Alicia Vallina

La muestra se completará con la celebración de tres sesiones de cine, durante los días 17 al 19 de febrero, que comenzarán a las 19 horas en el auditorio del Teodoro Cuesta (entrada libre hasta completar aforo) en las que se proyectarán tres títulos. Memorias del subdesarrollo, un filme de Tomás Gutiérrez Alea, estrenado en 1968 y premio especial de la Asociación Nacional de Críticos de Cine de EE UU, donde se narran las contradicciones de un burgués con aspiraciones a escritor que decide permanecer en Cuba tras la revolución a pesar de que su familia y amigos deciden emigrar a Miami. El cartel de esta cinta se muestra también en la exposición, un trabajo excepcional realizado por Antonio Saura, fundador del grupo vanguardista El Paso y una de las grandes figuras del arte español contemporáneo junto a Manolo Millares o Luis Feito.

Las otras dos cintas que se proyectaran los días 18 y 19 de febrero respectivamente serán Lucía, de Humberto Solas, Premio de Oro en el Festival Internacional de Cine de Moscú y compuesta por tres episodios distintos de la historia de Cuba (la guerra de la Independencia, la década de 1930 y la de 1960), donde se narra la historia de tres mujeres llamadas Lucía en cada uno de esos momentos concretos; y Suite Habana, un filme, estrenado en 2003, dirigido por Fernando Pérez, que habla de emociones, sentimientos, personajes inconexos que viven sus tradiciones y costumbres en La Habana. No hay diálogos, solo imágenes y sonido ambiente para expresar la realidad cotidiana de un lugar único.

Cada sesión será introducida por Jorge Fernández Torres, director del Museo de Bellas Artes de La Habana, e invitado especial para las jornadas, especialista en cine cubano y una de las figuras más reconocidas a nivel internacional en la materia.

El cine es memoria, experimentación, reflexión, revolución. En la selección de películas y carteles que hemos realizado se encuentran reflejados los sentimientos del pueblo cubano, sus sufrimientos y primitivos, directos, sin trabajar, sin haber sido "enredados" por la cultura, como se muestra, de modo excepcional, en Memorias del subdesarrollo. Incluso hasta un ciertamente bello estereotipo de la homosexualidad en Fresa y Chocolate (1993) donde hasta el consumo de un helado de fresa define al diferente.

La madre patria como cuerpo femenino de acogida, de dolor, de llamada y deseo. El cubano silba a la vida, la desconoce, la sigue, la reconoce, la ridiculiza, la agarra para después soltarla. Porque al final se muestra espontánea, fresca, monumental. Cine estético, armónico, estridente, cautivador. Disfrútenlo.

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