Opinión | Tribuna

Bernardo Fernández, "Nito": ejemplaridad ciudadana

Bernardo Fernández Fernández, "Nito", como era popularmente conocido, fue una de esas personas capaces de ocupar un espacio destacado en el ámbito local langreano desde su juventud.

Destacó pronto como un hábil jugador de fútbol. Pasados los años ocupó las presidencias de dos importantes sociedades samenses como La Montera y Festejos de Santiago y, luego, fue secretario de la Sociedad Cultural La Carbonera durante más de treinta años. Se asomó a la vida política a través de UCD, y convencido que aquello no era para él se apartó totalmente sin hacer ruido. A esto hay que sumar algo muy importante: sus reconocidos valores personales entre los que destacaron su integridad y su capacidad aglutinadora en defensa de los intereses langreanos.

Bernardo Fernández ocupó la presidencia de La Montera entre 1978 y 1981. Fueron unos años donde la Sociedad recuperó la actividad cultural, a través de la colaboración con el Vicerrectorado de Extensión Universitaria. Se organizaron una serie de conferencias y coloquios que se celebraron bajo el nombre "Los lunes de La Montera".

Por aquella tribuna pasaron figuras como el escalador Pérez de Tudela, el profesor de historia en EE UU Enrique Fernández, que habló sobre "La ayuda de España a EE UU", el presidente del Real Madrid Luis de Carlos, Teodoro López Cuesta, el presidente de Hunosa José Manuel F. Felgueroso, el consejero-delegado de Duro-Felguera, Félix Mazón, el director de Cel Rafael Lecuona Cabrera, o el del parque nacional de Doñana Miguel Delibes. También los alcaldes del Valle del Nalón, como Maximino González Felgueroso o Pablo García.

Su compromiso langreano le llevó a aceptar en 1977 la secretaría de la Comisión Pro-Reconstrucción del monumento a Don Luis Adaro. Culminada con éxito la ingente tarea, aceptó continuar en igual cargo en la recién constituida Sociedad Cultural La Carbonera, organizadora de una bienal de pintura, de carácter nacional que, a través de sus trece ediciones, puso al concejo en un indiscutible punto de referencia en España y sirvió para fundamentar la apertura de una pinacoteca municipal a la que aportó todos su fondos -más de cien cuadros elegidos por jurados del más alto de nivel nacional y contando siempre con los críticos de la prensa regional.

Nito fue el elemento que, como militante de UCD, y familiar del senador por Asturias, José María Alonso Vega, consiguió que Adolfo Suárez, presidente del gobierno, tras una visita junto al ministro de Hacienda Francisco Fernández Ordóñez al pozo "María Luisa" se detuviera -no estaba previsto ni mucho menos- en el parque Dorado y mostrarle el monumento a La Carbonera, su deterioro y la necesidad de ayuda.

Una gran cantidad de personas se arremolinaron ante Suárez y La Carbonera y fue entonces cuando los servicios de seguridad aparecieron, pues ni siquiera habían sido avisados. Adolfo Suárez no prometió nada en concreto, solo dijo que estudiaría la petición que le hacíamos. Yo mismo fui el fotógrafo que realizó el reportaje y firmó la crónica del día siguiente.

Dos meses después se recibió un talón cruzado del banco Madrid, por un importe de un millón de pesetas del año 1978 con el que se logró terminar la histórica reconstrucción y obtener un superávit que bien administrado permitió crear La Sociedad Cultural La Carbonera.

Tras el funeral de Nito, celebrado en la tarde del pasado sábado 14, pudimos pulsar tres opiniones de personas que trabajaron con él muchos años. Ramón Cobo Huici, ingeniero-director de la Zona Nalón, de Hunosa, que muy emocionado, resaltaba las grandes condiciones personales y la enorme capacidad de trabajo de quien fuera su secretario durante ocho años y que devino en sincera amistad. Su compañerismo y generosidad lo destacaron dos personas que trabajaron con él, una del departamento jurídico de Hunosa en la Zona Nalón, Pilar A. Cabal y otra de la Zona Candín, Josefina Grela.

Sirvan estas líneas como recuerdo de inolvidable amistad a Bernardo Fernández Fernández, -nuestro querido Nito- y de testimonio solidario a su esposa Marichu, a sus hijos Patricia y Bernardo, a su hermana Mari Paz y a su esposo, amigo y compañero en estas mismas páginas, Luis Alonso Vega.

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