Opinión
El monumento al escanciador: emblema de Mieres y orgullo de Requejo
La icónica escultura es obra del artista mierense José Manuel Félix Magdalena, creada a petición del exalcalde Vital Álvarez Buylla para instalar una obra artística relacionada con la sidra en la plaza
En la era de las redes sociales, los letreros gigantes que se instalan en casi todas las ciudades del mundo destacan por el impacto visual que aportan, convirtiéndose en elementos clave de la topografía urbana. Estos corpóreos proporcionan un punto de referencia para los turistas, donde pueden tomarse fotos para la posteridad.
En ese sentido, aunque Mieres no cuenta con un letrero que refuerce la "marca ciudad", tiene desde hace varias décadas una ubicación viral: la plaza de Requejo y la escultura del escanciador de sidra. Esta icónica obra, enmarca el típico paisaje de esa zona y se ha convertido en un símbolo del municipio, atrayendo tanto a viajeros como a locales que desean mostrar a sus seguidores un pedazo de la tradición sidrera.
Pese a su notable exotismo y singularidad, cabe destacar que la representación artística del servicio de bebidas, especialmente del vino, no es una práctica moderna sino que se remonta al período arcaico tardío de la antigua Grecia.
Un ejemplo notable y bastante primigenio, se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Boston, donde Makron, el célebre ceramógrafo ateniense, creó alrededor de los años 490 y 480 a.C. una kylix, que era una copa de cerámica griega utilizada principalmente para beber vino. En esta pieza, se representa a Dionisio, el dios de la fertilidad y del vino, sosteniendo un kantharos o copa, mientras un sátiro vierte vino de un oinochoe, lo que venía siendo una especie de jarra.
Sin embargo, si hay una obra artística que puede considerarse la responsable del eterno "culín" en la plaza de Requejo, esa es "El Sátiro Escanciador". Esta fue creada alrededor del 365 a.C. por Praxíteles, quien junto a Skopas y Lisipo, fue uno de los escultores clásicos más renombrados de su siglo. Nacido en Atenas destacó como broncista y escultor de mármol, cuya obra se diferenciaba de la majestuosa solemnidad de los escultores anteriores al adoptar un estilo más naturalista, con modelados de formas más mórbidas y blandas.
En cuanto al sátiro escanciador, tal y como se puede observar en la ilustración que acompaña este artículo, la escultura presenta al ser casi despojado de sus rasgos bestiales, conservando únicamente sus orejas puntiagudas y los manojos de bayas en su cabello. A diferencia de otras representaciones tradicionales con patas de cabra, cola de caballo o chivo, nótese que esta obra muestra una interpretación más refinada y menos feroz.
Se trata más de un joven que de un personaje envejecido, el cual no presenta el comportamiento lascivo tan característico de los sátiros. Este se encuentra en una pose de "contrapposto", una técnica italiana que rompe con la frontalidad y confiere a la figura una sensación de movimiento, ya que su peso está desplazado sobre la pierna izquierda. También se percibe cómo sostiene una vasija de vino con la mano derecha por encima de su cabeza, mientras vierte el contenido en un recipiente que mantiene con la mano izquierda a la altura de la cadera.
Esta obra, que se inspira a su vez en el Diadúmeno de Policleto, fue un éxito rotundo del que se conservan al menos unas treinta copias repartidas por todo el mundo, siendo Mieres posiblemente la única ciudad que albergue una versión inspirada en ella al aire libre.
El creador de esta maravilla es el famoso artista autodidacta José Manuel Félix Magdalena, que fue criado en un ambiente minero escasamente propicio para desarrollar inquietudes artísticas en ese rincón tan maravilloso de Mieres llamado Brañanoveles. Este Facultativo de Minas y licenciado en Historia del Arte se define a sí mismo como un devoto del arte griego antiguo, en especial de la escultura helenística, lo que le convierte en una auténtica eminencia en la materia, pues sus obras están presentes en numerosas publicaciones internacionales sobre mitología griega.
Con el fin de comprender a fondo el proceso creativo detrás de esta obra, contacté al artista, a quien conozco desde hace años y que, previamente a la escultura que nos ocupa, concretamente en 1979, ya había realizado el monumento al minero jubilado en Turón. Durante nuestra charla, me explicó que recibió el encargo tras encontrarse casualmente en La Pasera con su amigo Eugenio Carbajal, quien le informó que el entonces alcalde, Vital Álvarez Buylla, deseaba incluir una pieza alegórica sobre la sidra en Requejo.
Tras aceptar el encargo casi de inmediato, su mente conectaría rápidamente la imagen de un típico escanciador asturiano, combinándola con la figura de El Sátiro Escanciador que hemos mencionado, una muestra más de su amor por el arte clásico griego. Por ello, presentó la propuesta al alcalde, quien la recibió con gran entusiasmo. Sin tiempo que perder, el artista se puso manos a la obra, trayendo barro de una cerámica de Oviedo y habilitando una sala en la Casona de Arriondo y antigua morada del médico Nicanor Muñiz Prada para llevar a cabo el proyecto.
Indica que quería esculpir una forma más libre y desenfadada de escanciar la sidra, alejándose de la postura más rígida exhibida por los profesionales y más próxima a la que un consumidor puede realizar en su casa.
Contrario a lo que sugiere la rumorología popular, siempre propensa a especular sobre la identidad del escanciador, afirma que utilizó como modelo a Jesús Gutiérrez, un sobrino de su mujer. Tras modelar la escultura en barro, la pasó a escayola para facilitar su transporte, algo que conllevó operaciones complejas y laboriosas. Mientras tanto, Vital Álvarez Buylla negoció con Manuel Álvarez, director de Uninsa y exdirector general de Fábrica Mieres, para que la fundición de la estatua se realizara sin coste alguno para el Ayuntamiento, un objetivo que finalmente parece que lograron alcanzar.
Por lo tanto, la escultura fue trasladada al taller de fundición de la empresa industrial en Avilés donde, bajo la supervisión de los ingenieros Durán y Valcárcel, y siguiendo sus meticulosas instrucciones, la pieza fue fundida en bronce a la arena.
De modo similar, añade que desde el principio, se había planeado incluir un chorro de agua que imitara el escanciado de la sidra para aportar realismo a la pieza, siendo instalada una tubería interna en el propio taller tan pronto como la escultura estuvo fundida. Recuerda que eso supuso un pequeño prodigio de la ingeniería, pues no fue nada fácil ajustar su posición para que en condiciones normales y sin viento se pudiera cumplir con esta exigencia.
Seguidamente, enfatiza que el mismo día de la inauguración, en junio de 1982, el chorro de agua funcionó perfectamente, sorprendiendo gratamente a los asistentes, y menciona con comprensible orgullo, que pocas veces se había visto una inauguración que reuniese a tanta gente, con la plaza completamente abarrotada.
En adición, el artista detalló que, inicialmente, la escultura de 2,70 m estuvo situada en el centro de la plaza, sobre un pedestal. Preguntado acerca de su ubicación actual, afirma que, a su juicio, ahora se destaca con mayor visibilidad al haber sido trasladada a una de las esquinas, si bien cree que no se actuó correctamente al no habérsele informado ni consultado al respecto.
En ese punto de la conversación, surge la sorpresa: me confiesa que, hace años, un centro asturiano en Estados Unidos mostró un gran interés en instalar una réplica exacta de la escultura allí. Sin embargo, el elevado coste, entre otras cosas, hizo que el proyecto no pudiera concretarse, pero esa disposición indica el significativo valor y la demanda que la obra genera incluso fuera de España.
Para concluir, considero que sería de justicia que José Manuel Félix Magdalena tuviese un espacio permanente en nuestra ciudad. A mi juicio, se me ocurre que, por ejemplo, el chalet de Justo Vigil sería una ubicación estupenda para albergar su prolífica obra, especialmente considerando que la restauración, finalizada a principios de 2022, costó medio millón de euros a las arcas municipales para crear un espacio que sigue sin contenido. Algo que no se entiende porque ya en 2019 se nos anunció que este edificio acogería el Museo de la Emigración Española en Europa, lo que a tenor del silencio del consistorio acerca de dicho proyecto, parece que se ha desistido de su instalación.
Pero, lejos de querer abrir desde estas páginas la caja de Pandora con la clase política, les invito a que, cuando surjan las circunstancias adecuadas, se embarquen en un viaje a través de su obra. Así, descubrirán no solo cómo Teseo enfrentó al Minotauro con valentía y Hércules completó sus doce trabajos con determinación, sino también una oportunidad para explorar nuestra propia historia y comprender quiénes somos realmente.
Suscríbete para seguir leyendo
- De un viaje frustrado a una brutal agresión sexual: detenido el presunto atacante de una joven en Lena, que fue golpeada salvajemente y arrojada por un barranco
- Conmoción en Sueros (Mieres) tras la detención de un vecino por agresión sexual e intento de homicidio: 'Nunca piensas que a tu lado pueda vivir un salvaje así; ojalá se pudra en cárcel
- Rubén C. Lois, catedrático en Geografía: “Mieres es un caso de libro de cómo una ciudad puede reinventarse tras encoger”
- ERE en Capgemini: la empresa propone reducir los despidos a 717 y la plantilla amenaza con movilizaciones si no ve 'voluntad real de acercar posturas
- Duro Felguera, tras años desvinculada de Langreo, vuelve a ser clave para el futuro empresarial, social y urbanístico del concejo
- Huérfanos culinarios: cierra el restaurante La Encruceyada en Caso, uno de los templos gastronómicos del alto Nalón
- Susto en Langreo: cortada una céntrica calle de La Felguera al llevarse por delante un camión un tendido eléctrico
- Un manto blanco cubriendo la carretera y hasta algún coche con cadenas (en pleno mes de mayo) en una tremenda granizada en la zona rural de Laviana: 'Hacía tiempo que no veía algo así
