Opinión
María Alegría Fernández Cabeza, una vida dedicada a la salud infantil
La destacada trayectoria profesional de esta pediatra mierense

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Ya he recordado en otras ocasiones que en el callejero mierense hay una plaza y cuatro calles con nombre de mujer, un número muy inferior a las dedicadas a hombres. Y que además, entre ellas solo encontramos a dos vecinas de este concejo: Pepa "la Lechera" y Fini Suárez. Es cierto que en algún momento se habló de incluir a Felipa del Río, Concha López Sarasúa o Carmen Castañón, pero la cosa se enfrió pronto.
Sin embargo, el pueblo de Mieres es la cuna de otras mujeres que se merecen un reconocimiento. Por esta página han pasado la turonesa Carmen Aldecoa González, destacada por su papel en el exilio republicano y con una brillante carrera como oceanógrafa; también María Teresa Junquera Ibrán, natural de La Rebollada, médica especializada en Puericultura, quien hizo los estudios de doctorado colaborando con el fisiólogo y político, Juan Negrín.
Hoy voy a traerles a otra especialista médica que los mayores aún recordarán paseando por nuestras calles: María Alegría Fernández Cabeza, nacida en 1909 en el seno de una familia muy conocida en esta villa. Sus padres fueron José María Fernández de La Losa y Rafaela Cabeza Fernández, dos maestros nacionales influenciados por los principios de la Institución Libre de Enseñanza, que se esforzaron para dar estudios superiores a los nueve hijos que sobrevivieron de los catorce que tuvo su matrimonio.
Entre ellos estuvo Luis Fernández Cabeza, un personaje fundamental en la cultura de la Cuenca del Caudal hasta su fallecimiento, propietario de la Librería Cultura, director del semanario "Comarca" e impulsor de muchos proyectos para la modernización de este territorio. Fue profesor mercantil, como su hermano José, mientras otro de ellos, Cesar, ejerció como abogado y secretario del Juzgado de Primera Instancia de Mieres; pero la mayoría se inclinaron por la medicina o la farmacia.
Este fue el caso de María Alegría, quien tras estudiar en las Escuelas Nacionales y en el Liceo Mierense, donde su padre daba clases, se trasladó a Valladolid para matricularse en la Facultad de Medicina, cuando todavía eran muy pocas las jóvenes que llegaban a las universidades.
Las mujeres españolas ya habían empezado a hacerse presentes en algunos espacios públicos desde finales del siglo XIX. Sin embargo, tuvieron vetado el acceso a la enseñanza superior hasta que el Real Decreto de 8 de marzo de 1910 permitió su acceso libre a todos los establecimientos docentes y el desempeño de profesiones en igualdad de condiciones a los varones; aunque la marginación por su condición femenina se mantuvo muchos años en el mundo académico.
Cuando María Alegría se licenció en 1934 esta situación ya había cambiado, pero aun así fue la única mujer de su promoción. Obtuvo la calificación global de sobresaliente y siguió superando las asignaturas de doctorado con calificaciones brillantes hasta que el alzamiento militar rompió sus estudios impidiendo que concluyese la tesis que estaba preparando mientras colaboraba como asistente de Servicios Clínicos y de Laboratorio con el decano de su facultad. Este era Misael Bañuelos, un científico que poco después iba a defender los postulados racistas de Adolfo Hitler propugnando el mismo enfoque eugenésico para el franquismo.
Curiosamente, poco antes de la guerra María Alegría formó parte de la comisión organizadora de un viaje de estudios para visitar la Universidad de Berna donde se formaron muchos de científicos españoles de la llamada «Edad de Plata» de la Ciencia española. Allí los estudiantes pudieron conocer el famoso Instituto de Fisiología dirigido por el profesor británico Leon Asher, hijo del doctor David Asher, quien durante muchos años había sido secretario del Gran Rabino de Londres.
José Fernández Bernaldo de Quirós, también pediatra y biógrafo de la familia Fernández Cabeza, ha publicado en abril de 2024 en el Boletín de la Sociedad de Pediatría de Asturias, Cantabria y Castilla y León un buen resumen de la vida de María Alegría. En este trabajo reseña que cursó la especialidad de Pediatría-Puericultura con el catedrático Evelio Salazar García en la misma Valladolid, y después continuó su formación en el Servicio de Puericultura Prenatal y de Pediatría en el Instituto Provincial de Sanidad de Lugo
Asimismo, hizo la especialidad de médico del Cuerpo de Sanidad Nacional con el profesor Emilio Zapatero Ballesteros, quien fue responsable de la cátedra de Microbiología e Higiene en la facultad vallisoletana, director del Departamento del Cuerpo Médico de Sanidad Nacional y autor del primer libro de Microbiología Médica editado en España. La joven mierense aprobó las oposiciones al cuerpo de Inspección Municipal de Sanidad, según la Ley de Régimen Sanitario de 11 de julio de 1934 y por último completó su formación en Obstetricia, también en el Hospital Provincial y Clínico de Valladolid.
María Alegría fue becada para ampliar sus estudios durante seis meses en el hospital Kaiserin-Auguste-Victoria-Krankenhaus de Berlín, que entonces era un referente de la pediatría europea, donde se formó en neonatología. Allí ingresó en la Academia Médica Germano-Íbero-Americana, que había sido fundada en 1935 con el objetivo de reclutar estudiantes para sus instituciones educativas y abrir mercados para la industria médico-farmacéutica alemana en España y los países latinoamericanos.
Pero el deseo de la pediatra siempre había sido regresar a Mieres y trabajar con los niños y niñas de sus vecinos. Aquí estaba cuando se inició la guerra española y fue movilizada, primero como jefa del Hospital Infantil y cuando este cerró, en el Hospital de Sangre, hasta que terminó la contienda.
En 1942, al crearse el Seguro Obligatorio de Enfermedad, se abrió en un ala de la antigua Casa del Pueblo un policlínico de la Obra Sindical 18 de julio, en el que ella asumió la responsabilidad de llevar la sección de Puericultura hasta que en 1947 la Dirección General de Sanidad la nombró directora del mismo. Posteriormente, ganó por oposición la categoría de médica puericultora del Estado.
Por fin, en 1949 se inauguró el Hospital de la Cruz Roja de Mieres que contaba con sala para operaciones y treinta camas. María Alegría fue la jefa del servicio de Pediatría, una especialidad fundamental en la sanidad familiar de la larga posguerra. En una reunión extraordinaria celebrada en Madrid se decidió crear en aquel momento la Asociación de Pediatras Españoles, de la que formó parte desde su fundación.
Poco después, las gestiones de sus hermanos Jesús y Luis Fernández Cabeza fueron determinantes para que en 1954 se emplazase en Murias la Residencia Sanitaria Enrique Cangas, que fue la primera aprobada por la Seguridad Social en toda España. En las nuevas instalaciones ella asumió la jefatura del Servicio de Pediatría, Puericultura y Nido y del recién creado Ambulatorio.
Paralelamente, organizó los servicios médicos del Hogar Escolar de la Obra de Auxilio Social de Mieres hasta su clausura en 1957 y ejerció como vocal médico de la Junta Local de Protección de Menores.
José Fernández Bernaldo de Quirós también ha recogido en el currículo de María Alegría su diplomatura en el Instituto Español de Hematología-Hemoterapia de Madrid en 1952, tras haber sido nombrada el año anterior jefa del Servicio de Hemoterapia, Banco de Sangre y Transfusiones de la Comarca del Caudal.
María Alegría Fernández Cabeza vivió en Mieres con su hermana María Luisa, la menor de los hermanos, catedrática de Ciencias Naturales y una de las primeras químicas de Asturias, que se dedicó a la enseñanza en el colegio de las Hermananas Dominicas y el Instituto de Enseñanza Media de Mieres.
Otra de sus actividades fue la antropología médica, que también la incluye entre sus pioneras. En esta materia desarrolló una labor teórica firmando varios trabajos junto a su hermano Jesús a partir del trabajo de campo realizado en Mieres, como el "Estudio sobre el crecimiento de los muchachos españoles", de 1946 o "Consideraciones sobre la estatura de las mujeres españolas", publicado en la Revista de Antropología y Etnología en 1958, que fue el primer estudio que trató este tema en España. Aquel mismo año participó en Madrid en el V Symposium Internacional sobre la Poliomielitis, uno de los muchos congresos que contaron con su presencia.
María Alegría había recibido el título de Comendadora de la Orden Civil de Sanidad a finales de los 50 por promocionar la salud infantil a todos los niveles haciendo descender las cifras de morbilidad y mortalidad. Cuando falleció en 1965 su archivo personal reunía más de 10.000 historias clínicas. En ellas está parte de nuestra pequeña historia.
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