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Zanini

Las obras en Mieres y los problemas para los conductores

El profe de autoescuela que nos hace de chofer cuando la tertulia se desplaza asegura que de un tiempo a esta parte se advierte que los conductores mierenses circulan mejor. Y tras las pertinentes investigaciones no tardó en revelarse la causa: las obras en las calles. Porque, claro, ahora mantener la atención normal no es suficiente, qué va.

Hoy las calzadas parecen zona de guerra, repletas de vallas, chapas, socavones, zanjas, maquinaria pesada, piedras sueltas y como no te pongas al volante habiendo activado tu mejor versión, esas manos ágiles, esos reflejos felinos, lo más probable es que llegues a destino con el coche descuajeringado, como si en vez de ir a repostar a la gasolinera del Batán hubieras completado la etapa reina del París-Dakar. “La verdad es que nunca aparqué tan bien como ahora”- dijo nuestra influencer, que colecciona multas por usar el móvil mientras conduce. Y el tesorero reconoció que, tras romper una llanta contra un bordillo al principio de la vorágine de obras, no ha vuelto a tener el menor percance. “Estoy como Zanini en sus mejores años”-alardeó.

Porque a la fuerza ahorcan y, o te adaptas a la situación o ésta te acaba superando. Y tampoco es eso, porque sabemos que este follón será para mejorar. Al principio salías de la cochera con la precaución del que evita ponerse a tiro y ahora lo haces derrapando y levantando polvareda, con soltura y arrojo. Apartaivos que voy. También se aprecia en el modo en que nuestras ancianas mueven los carros de la compra. Al principio todo eran trompicones y llegaban a la frutería con la lengua fuera. Hoy manejan los carros como todoterrenos, con un garbo nunca visto antes de que nos destriparan las aceras. Es más, cuando comenzó todo esto, ir hasta el contenedor en su nueva ubicación tirando por la bolsa de basura, los cartones, los plásticos y el vidrio se me hacía imposible. Hoy hasta me sobra una mano. Porque no hay mal que por bien no venga. Ahora, pues eso, que venga.

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