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Irrepetibles y secretas

El legado de los componentes del colectivo literario "Luna de Abajo", homenajeados por la ascociación Cauce del Nalón

Hace unos días, en el acto de Cauce como homenaje a “Luna de Abajo”, el aura mágica de May con la guitarra se unía a la no menos fascinante voz del poeta langreano Alberto Vega. Una y otro se alternaban en el mismo compás. Se trataba de encontrar tan solo unas palabras, pero eso sí, que fueran dirigidas a todos y a cualquiera. Pero de uno en uno: irrepetibles y secretas, así ponía May el broche a la gala.  

Mientras tanto, noté que me iba despegando de mi asiento; si bien, debo reconocer que con bastante esfuerzo. No era tarea fácil, precisamente, dejar atrás al amigo y excelente poeta Alberto Vega  y a la no menos amistosa May, reconocible tanto por su dulce timbre como no menos importante por su solidaria dicción, siempre en favor de las causas nobles. (Va siendo ya hora  de que se reconozcan sus abundantes méritos de una forma institucional).

Para mi sorpresa, cuando escapé del hechizo de ambos, encontré en mis manos una fotografía tomada en Buenos Aires, en 1933, a los poetas Pablo Neruda Y Federico García Lorca. Además, alguien la había acompañado con unas letras:

“En una ocasión, Lorca y Neruda fueron a dar una conferencia en un pueblo, pero en la estación de ferrocarril nadie les recibió. Les dijeron que no les reconocieron porque esperaban que fueran vestidos como poetas”. A lo que Lorca respondió: “Es que somos de la poesía secreta”.

Y eso son, precisamente, los cinco componentes de Luna de Abajo. Noelí, Helios, Miguel Munárriz Ricardo Labra y Alberto Vega. Irrepetibles como grupo —no sé si algún día, aunque me parece difícil, volverán a reunirse cinco mosqueteros literarios  en los que se fusionen con tanta armonía la nobleza, la fuerza y la inteligencia—, e irrepetibles, también, como adelantados de un tiempo en el que el grupo adquirió una gran relevancia a nivel nacional, solo comparable con el movimiento de alta sentimentalidad que aparece en Granada. Una prueba, en ambos casos, de que el conocimiento se encuentra más en la periferia que en el centro, con las desventajas que a veces conlleva: visibilidad, difusión…

Atendiendo a su armazón estructural, "Luna de Abajo" tiene las mismas características que los poetas del 27 y del 50, lo que fue explicado con todo detalle en el acto por Ricardo Labra, con una amplia referencia a los poetas que fueron reivindicados por estas corrientes, así como a las revistas y materiales que les sirvieron de soporte.

En una sala atiborrada de público no quedó ninguna duda de la crucial importancia de esa soñadora "Luna de Abajo" que nos hizo mejores a los langreanos. Con todos ellos sigo manteniendo una buena relación de amistad que, además, en el caso de Miguel Munárriz, acoge también unas sólidas raíces familiares (primos hermanos, nos decimos a veces).

Una recomendación. Si alguno de ustedes se encuentra en una estación de ferrocarril y ve a un grupo de cinco personas con paso armonioso y que llevan metáforas de papel en las solapas, recíbanlos con alegría. Sepan que han llegado los poetas. Irresistibles y formando parte de una policía secreta donde lo real y lo imaginario se confunden en un horizonte hipnótico. Vienen de un país antiguo y lejano  que ha seguido resistiendo la fuerza de los más temidos huracanes y la incuria de los más tenebrosos gobiernos. Hagan una fiesta a su alrededor; inviten a sus amistades; a buen seguro que Pablo Neruda y Federico García Lorca se unirán a la misma nada más enterarse  Y, sobre todo, no se olviden a de avisar a May para que ponga la música.

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