Opinión
El transporte público en Laviana
Mónica García Cuetos es historiadora
El pasado 11 de octubre un artículo publicado en este diario anunciaba una “revolución en el transporte urbano de Pola de Laviana”. El novedoso programa puesto en marcha por el Ayuntamiento incluía servicios nocturnos a la zona rural del concejo, la reestructuración de las paradas en La Pola, la posibilidad de circular por este recorrido urbano de forma gratuita para los mayores de 65 años o la entrada en servicio de un intercambiador en la calle Río Cares.
La idea de que La Pola necesita transporte interior da la medida del crecimiento de nuestra villa, un crecimiento lineal marcado por su localización en un estrecho fondo de valle.
Nuestro concejo fue, tradicionalmente, un lugar de paso desde el centro de la región hacia el puerto de Tarna, uno de los caminos históricos que permitía la comunicación con la Meseta. La conversión de lo que era a mediados del siglo XIX un camino de herradura, se produjo con la apertura de la carretera de Oviedo a Campo de Caso, desdoblada dese hace unos años con el corredor del Nalón y la vía por la que circulan las actuales líneas de autobuses. Las obras de la carretera que nos unía con la capital de la región se iniciaron en 1861. Concluido ese primer tramo se aprueba su continuación hacia el puerto de Tarna con dos proyectos sucesivos, el primero desde Laviana a Campo de Caso, atravesando el concejo de Sobrescobio, concluido hacia 1903, y el segundo desde la capital casina hasta el puerto, completado en 1930. Tres años antes, en 1927, había entrado en servicio la línea de autobuses que unía La Pola con Oviedo con continuación hacia La Foz, en Caso. Para llegar a la capital, la carretera atravesaba los concejos industrializados del valle, San Martín del Rey Aurelio y Langreo, donde se sucedía una localidad tras otra, sin aparente definición del principio y fin de cada una de ellas para cualquier foráneo que se acercara a nuestra cuenca. En su tramo final, la vía seguía un sinuoso trazado por Entrepeñes, Tudela Veguín y San Esteban de las Cruces. En dirección contraria, la vía discurría en paralelo al río Nalón, atravesando los vecinos municipios de Sobrescobio y Caso.
La línea de autobuses recibió el nombre de "El Carbonero", en alusión a la ocupación principal de su promotor, Manuel Menéndez, propietario de un almacén de carbón para la venta a domicilio. Ejemplo de lo que hoy conocemos como emprendedor, este empresario se dedicaba ya desde principios del siglo XX al transporte urbano en Gijón con una flota compuesta por dos carruajes, una berlina y un landó. "El Carbonero" mantendrá su actividad hasta los últimos años de la década de 1970, momento en el que la difícil situación financiera de la sociedad hace peligrar su continuidad. Una de las manifestaciones más recordadas en La Pola fue la que se organizó en apoyo a los trabajadores de la empresa que en abril de 1980 constituyen la cooperativa Alcotan, manteniendo la concesión de la línea.
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