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Opinión | TRIBUNA

Víctor García Pérez (Experto en Deportes de Invierno)

Una lección para no olvidar

Carta abierta al Presidente del Principado, a la Consejera de Cultura y Deportes y a la Directora General de Deportes sobre la situación en Valgrande-Pajares

La democracia es el mejor sistema posible para que los pueblos avancen; hablar de democracia y de libertad es hablar también de políticos, de sindicatos, de participación ciudadana, de entendimiento, de escuchar a los demás… pero en ninguna definición de esta maravillosa palabra aparece el término sectarismo.

Así es y así debe ser.

Sin embargo, en la Asturias del Siglo XXI, en una Asturias que debe ilusionarnos a tod@s sin distinción y en la que hemos de poner las bases del futuro; en una Asturias en la que su Presidente, un buen hijo de las Cuencas, repite de forma incesante la necesidad de pactar, dialogar y escuchar; acabamos de vivir el ejemplo más flagrante, estrepitoso y vergonzoso de sectarismo. Sectarismo de la mano de políticos y políticas que no escuchan y que lejos de buscar consensos, asesorarse por los que saben y por los que quieren ayudar, se envuelven en silencios cómplices como el de la Federación de Deportes de Invierno y de su Presidenta y se arropan en la mediocridad de su desconocimiento y su falta de capacidad, para provocar -sin importarles las consecuencias- serios daños (esperemos que no sean irreparables) para las gentes del Valle de Lena (funcionarios, trabajadores, empresarios, clubes, escuelas de deporte, concesionarios…) y, con ellos, a toda Asturias y a su imagen fuera de nuestro territorio.

El relato se pudo seguir día a día en los medios de comunicación del Principado y, especialmente en LA NUEVA ESPAÑA, medios comprometidos con la verdad y con la sociedad civil, esa a la que parece que han despreciado durante todo este episodio los políticos que nos gobiernan y, de forma muy muy especial, la directora general de Deportes del Principado.

Asturias y su futuro dependen en gran medida del Turismo, ese capital económico impresionante que nos ha venido dado por nuestro paisaje, nuestras tradiciones, nuestras montañas, nuestra costa, nuestra gastronomía…un legado incomparable que se debe poner en valor, modernizar e impulsar con nuevas infraestructuras, con promoción, con eficacia, con el respeto con el que hay que cuidar las cosas importantes. Pues el sectarismo está a las antípodas del futuro que todos deseamos para nuestra querida tierra.

Reclamación

Hace ya muchos meses (quizá debería decir años) que la sociedad civil, los empleados, los funcionarios, los empresarios, los clubes, los vecinos del Puerto, la Alcaldesa de Lena y cualquier persona sensible con el Paraíso Natural que son las Ubiñas y los Montes de Valgrande y Pajares venían reclamando que se les escuchase y, si no querían escuchar, porque la Consejera y la directora general de Deportes “sabían más que nada y que nadie”… que, al menos, se gestionase.

A los oídos sordos de la soberbia más absoluta vinieron rápidamente las consecuencias con las primeras nieves.

El “slogan” repetido machaconamente por nuestros gobernantes era claro: “compromiso”…pues su compromiso trajo como consecuencia más funcionarios públicos en la nómina del Principado, es decir más gasto, empleados con un desconocimiento flagrante de los que es una estación de montaña, de cómo funcionan unos remontes; trajo más gasto público en forma de externalización de trabajos y obras realizadas a destiempo (cuando se llevaba avisando meses…) y, lo que es mucho más grave, trajo el intento de descrédito (por cierto nunca conseguido) de un buen servidor público (el director de la estación) y de su Equipo más directo, un grupo de trabajadores rigurosos y competentes que lo único que siempre han querido es trabajar y esforzarse porque Valgrande-Pajares volviese a recuperar lo que nunca debió perder: la admiración y el respeto del mundo de la nieve y la montaña de este país. Llegados a este punto: ¿Dónde están los sindicatos? ¿porqué no salieron a defender y arropar a estos trabajadores?... en fin… otra forma más de sectarismo aunque, en este caso, más dolorosa aún al tratarse de compañeros.

Emblema

La historia ya la conocen bien todos: un emblema turístico del Principado en el que se acaban de invertir muchos millones de euros sin funcionar, balsas de agua agujereadas, bombas averiadas que no se reponen, pruebas técnicas fallidas por desconocimiento supino de los nuevos responsables contratados, recambios necesarios que se van de Asturias por falta de pago, remontes estropeados que no se arreglan, carreteras agujereadas intransitables, saneamiento inexistente en pleno paraje natural, miles de euros de fondos públicos de todos los asturianos malgastados (o mejor dicho sin gastar porque los políticos son incapaces de ejecutar si quiera el presupuesto asignado)…hasta que estalló todo…

La vergüenza pública, la ineficacia, la ineficiencia, el sectarismo saltó por los aires cuando ya no había forma de ocultar todo este sinsentido. Y saltó por los aires mintiendo primero sin ningún escrúpulo (¿verdad que sí, señora Directora General de Deportes?), y “ejerciendo” después… poniendo la solución de tamaño desaguisado (¡al fin!) en manos del “repudiado” director de la estación y en su magnífico equipo de profesionales que, siempre comprometidos, y sin importarles la climatología, el frío o las nevadas se pusieron “manos a la obra” a arreglar lo que supuestamente era irreparable por los “expertos”. ¡Tremendo!, en apenas unas horas (¡digo bien unas horas!) arreglaron el remonte que impedía poner en marcha la importantísima campaña de Navidad, de forma callada fueron arreglando el sistema de nieve artificial que necesita ser renovado precisamente para ser más ecológico y proteger el entorno y, según se dice, seguirán trabajando (si se les permite) y dejando la piel para reparar y poner en marcha otros remontes que el recién nombrado director técnico y su jefe de explotación ni siquiera fueron capaces de conseguir que pasase la preceptiva revisión técnica… porque les faltaba el electricista (quizá es necesario un electricista para colgar la “perchas” de un remonte… o quizá el director técnico y el jefe de explotación no sabía que un teleski tiene “perchas").

Ser positivo en este mundo y en esta querida Asturias que nos ha tocado vivir, siempre es mejor que ser negativos.

Positividad

Pues vamos a ser positivos: lo primero, porque es de justicia, muchas gracias a Javier -el mejor director que ha tenido Valgrande-Pajares en los últimos tiempos- por su esfuerzo y su compromiso, gracias al magnífico equipo de trabajadores que -a su lado- han logrado salvar la campaña de Navidad; gracias la sociedad civil que ha seguido negándose a aceptar una situación inaceptable y gracias a los medios de comunicación que, desde su independencia y compromiso con la Tierra, han sido portavoces imprescindibles de todo este desatino.

Me gustaría darle también unas “gracias virtuales” a la Consejera y especialmente al Presidente del Principado: querida Vanesa, querido Presidente, ¡gracias por escuchar! y por destituir de forma inmediata a la directora general de Deportes del Principado.

A partir de hoy, miremos al futuro. Pensemos en Valgrande-Pajares como un tractor eficaz del turismo asturiano en las cuatro estaciones; para eso el imprescindible “telebike” (hay varios millones de Fondos Europeos esperando), las rutas de senderismo y bicicletas, el nuevo sistema de nieve artificial -más ecológico y eficiente-, la previsión de la modernización de instalaciones renovadas con tiempo, el cambio de gestión respetando (como bien apuntaba la Alcaldesa de Lena) a los trabajadores… y más cosas que redundarán en las gentes del Valle de Lena y en el potencial económico y turístico del Principado.

Esta es una lección para no olvidar. Por si acaso, la seguiremos teniendo muy presente para que no se vuelva a repetir. Nuestra querida Asturias no se lo merece.

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