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Elena Morán Montes

Con la Brigada no se juega

La Brigada de Salvamento Minero nació en 1912 para entrar donde nadie más podía, cuando el aire faltaba, el tiempo corría en contra y la vida de un compañero pendía de un hilo. Durante más de un siglo, su sola presencia ha sido la última esperanza en los momentos más duros de la mina.

Hablar de la brigada es hablar de solidaridad obrera. Su lema, “ningún minero se queda en la mina”, resume el compromiso de quienes se enfundan el equipo de respiración y bajan sabiendo que quizá no regresen. No lo hacen por heroísmo, sino por conciencia de clase, compañerismo y una ética forjada bajo tierra.

La brigada fue siempre una respuesta colectiva, formada y eficaz. Cada avance técnico, cada entrenamiento, fue una conquista lograda con lucha sindical y experiencia acumulada en carne propia.

Hoy, cuando se habla del fin de la minería como si con ello se cerrara también su historia, conviene recordar que la Brigada de Salvamento Minero forma parte de su mejor legado. Desde el Nalón, tierra minera y sindical, reivindicarla es exigir memoria y respeto. No puede haber transición justa que olvide a quienes sostuvieron la seguridad colectiva bajo tierra.

Por eso, cuando una Brigada de Salvamento Minero amenaza con dimitir en bloque, el problema no es la brigada. El problema tiene nombre y apellidos. Hunosa como empresa pública, no puede ni debe mirar hacia otro lado mientras se degrada uno de los pilares fundamentales de la seguridad minera.

Desde Comisiones Obreras lo decimos alto y claro, si los brigadistas, que siempre han estado cuando se les necesitó, hoy se ven empujados a una decisión límite, es porque se ha llegado demasiado lejos. Esta amenaza no es una maniobra de presión, es una señal de alarma gravísima. Minimizarla, burocratizarla o trasladar la responsabilidad a los propios trabajadores es una irresponsabilidad.

La cuenca del Nalón tiene memoria. Sabemos lo que significa el salvamento minero cuando ocurre una emergencia y sabemos que cada recorte y cada decisión tomada sin contar con los trabajadores tiene consecuencias. No vamos a aceptar que HUNOSA contribuya, por acción u omisión, al desmantelamiento de uno de los mayores logros de la lucha sindical en la minería.

HUNOSA debe asumir su responsabilidad y garantizar el futuro de la Brigada de Salvamento Minero. De lo contrario, quedará señalada como responsable directa de una pérdida irreparable.

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Elena Morán Montes es Secretaria general de CCOO del Nalón

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