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Pedro de Rueda Gallardo

Valgrande-Pajares, una oportunidad que Asturias no puede seguir perdiendo

El complejo debería ser mucho más que una estación de esquí, pero los anuncios del Gobierno regional no se están cumpliendo

La estación invernal de Valgrande-Pajares simboliza hoy las consecuencias de una mala gestión pública: inversión sin planificación, obras sin calendario real, conflictos laborales enquistados y temporadas que se pierden mientras se acumulan situaciones entre el desastre y el esperpento.

Valgrande-Pajares es mucho más que una estación de esquí. Es una infraestructura estratégica para el desarrollo turístico, económico y social de la montaña central asturiana y, por extensión, de toda Asturias. Por eso, su situación actual no puede analizarse como un episodio aislado. Lo que ocurre en Pajares es, sobre todo, un problema de gestión, también en el ámbito de las relaciones laborales, donde la incapacidad del Principado para anticiparse, dialogar y ordenar ha derivado en conflictos recurrentes que acaban pagando los usuarios y el territorio.

Durante los últimos años, el Gobierno autonómico ha condenado a la estación a no tener actividad en verano, con el consiguiente despilfarro de oportunidades, y a llegar al inicio de las temporadas de invierno con una nula preparación y planificación. A ello se suman tensiones laborales que se repiten campaña tras campaña y que nunca se afrontan con soluciones estructurales. El resultado es siempre el mismo: pérdida de días de apertura, kilómetros de pistas cerrados y una imagen de desorganización que perjudica a empresarios, usuarios y a los propios trabajadores más implicados con la estación.

No estamos ante un problema de climatología ni de falta de atractivos. Los propios datos del Principado reflejan una paupérrima ejecución presupuestaria en el área de inversión, con millones de euros sin ejecutar cuando el calendario exige previsión, planificación y decisiones a tiempo. Tampoco se puede seguir ocultando que los conflictos laborales se cronifican sin una dirección política capaz de ofrecer estabilidad y certidumbre.

Especialmente llamativo es el caso de la denominada “fase 2”, anunciada en reiteradas citas electorales pero que sigue sin concretarse en plazos claros ni en avances visibles. Cada anuncio incumple sus propios plazos y resulta menguante respecto al anterior. Esta política de promesas incumplidas, unida a una gestión laboral errática, genera frustración entre empresarios, trabajadores, clubes deportivos y usuarios, que ven cómo se pierde otra temporada más y se desaprovecha un recurso clave para el territorio.

Desde el Partido Popular defendemos que Valgrande-Pajares necesita un cambio de rumbo urgente. No hacen falta más titulares ni propaganda institucional. Hace falta una dirección técnica estable, una gestión profesionalizada capaz de prevenir y resolver conflictos laborales, un cronograma realista de ejecución de las obras y una estrategia clara que entienda la estación como un verdadero motor económico.

Cada día perdido, cada temporada frustrada y cada conflicto laboral mal gestionado son oportunidades que no vuelven para generar empleo, atraer visitantes y fijar población. Asturias no puede permitirse seguir desaprovechando Valgrande-Pajares. La estación no falla sola: es el símbolo del fracaso de un modelo de gestión. Cada vez más asturianos lo perciben y piden cambio.

#OtraAsturiasEsPosible.

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Pedro de Rueda Gallardo es diputado del Partido Popular (PP) en la Junta General del Principado

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