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En memoria de Vicente

Gutiérrez Solís fue un protagonista directo de la lucha contra la dictadura

Vicente Gutiérrez Solís, el Bigotes, Vicentón, fue un protagonista directo de la lucha obrera de la segunda mitad del siglo XX en Asturias. Memoria de la clase obrera, su vida estuvo marcada por la determinación y sus consecuencias: la clandestinidad, el destierro, la cárcel y el exilio; la precaria vida de quienes optaron por ser de los imprescindibles, los que luchan toda la vida y asumieron las duras consecuencias.

Primero contra la dictadura y después en democracia, por los derechos y las libertades, siempre: un comunista, un camarada, un amigo. Historia del PCE, de las Comisiones Obreras, de IU y del movimiento vecinal langreano y asturiano. Su imagen, su bigote, forma parte de la iconografía de las movilizaciones asturianas.

Recordarle a él es pensar en su esposa Marcolina, en Anita Sirgo, en Tina Marrón… en todas y todos los que ya no están. Dice Ramón García Piñeiro que con la muerte de Vicentón ya no queda nada del siglo XX. Nos toca, pues, a los que tuvimos la suerte de compartir nuestro tiempo con ellos, mantener viva la memoria.

Su archivo personal ya fue depositado por él en el Archivo Histórico de Asturias y, en 2022, se publicó su biografía –"Y desde entonces ya no hubo domingos. Vicente Gutiérrez Solís"–, escrita por otro luchador, el historiador Héctor González Pérez. Vicente fue un comunista ortodoxo, pero no dogmático, como nos explicaría el filósofo Lukács. Vicente reivindicó en su última etapa militante la verdad, la justicia y la reparación de todas las víctimas de la dictadura y, en su persona, formó parte de la llamada "Querella argentina", con la esperanza de que algún día se haga justicia, que él ya no verá. Que la tierra te sea leve, Vicentón.

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