Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Groenlandia

Las amenazas de Trump para anexionarse la isla ártica

Si hay que ir a Groenlandia, se va. Faltaría más. Lo que sea con tal de pararle los pies a la abominable criatura anaranjada. Hombre, puestos elegir, en estas fechas apetece más hacer guardias en los roques venezolanos, remojando los pies en las aguas caribeñas, pero ir allá a dar la cara por la aberración chavista, como que no, que lo defienda esa progresía tan progresista que acaba encamándose con tiranos y dictadores. Siempre a cambio de algo, por supuesto. Lo del dicho clásico: el corazón a la izquierda y la cartera a la derecha.

Hermanos daneses e inuit, aquí nos tenéis. La tertulia del contenedor está a vuestra disposición. Nos estamos abasteciendo de calzoncillos marianos y bolsas de agua caliente. Y de licor café, que da y quita el sueño al mismo tiempo. Y si sospecháis que ocultamos aviesas intenciones de arrebataros vuestras riquezas subterráneas, no temáis y recordad que somos españoles; y los españoles hace mucho que no escarbamos. Ni oro, ni uranio, ni litio, ni nada que valga algo de dinero. Se lo dejamos a los extranjeros. Son actividades fatigosas de resultado incierto.

Pero para echarle el alto a un marine y expulsarlo del círculo polar ártico valemos, y mucho. Si tenemos yayos montando piquetes en el centro de mayores, ¿no vamos a ser capaces de repeler una incursión de los Delta Force?

Y no seremos tan rácanos como los británicos, que para disuadir al fanfarrón rey de la laca enviaron un solo militar que, o es como Mazinger Z o ya me dirán para qué le hacen pasar frío. A no ser que, con la excusa de inspeccionar el terreno, empiece a agujerear el suelo para sacar algo, que los hijos de la Gran Bretaña no dan puntada sin hilo.

Dice Trump que no consentirá tener de vecinos a los rusos, pero olvida que desde la puntiquina de Alaska podría tirar un cordel de farolillos de la feria de abril hasta el picalín de Chukotka, en territorio putínico.

En fin, loco por incordiar.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents