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Opinión | Ventana indiscreta

Adiós al fútbol en el recreo escolar

La decisión de un colegio público de prohibir este deporte durante los descansos

En un colegio público de Pola de Siero, ha saltado el “escándalo”: el fútbol, queda prohibido en el recreo. Decisión tomada desde el Consejo Escolar del centro y respaldada por la Consejería de Educación del Principado de Asturias, dado que está incluido en el Proyecto Educativo del Colegio, aprobado el 3 de junio de 2024. Además, "La autonomía de los centros permite adoptar experimentaciones e innovaciones pedagógicas y debe ser favorecida por las administraciones educativas", argumentan desde la Consejería.

Nada nuevo bajo el sol. El patio de recreo en los colegios públicos -no sé en los privados- la idea de que su uso es excluyente y el estudio del mismo por especialistas en coeducación y psicólogos, no es de ayer. Ya en los años ochenta y noventa, en los claustros de algunos centros educativos, se planteaba el tema del fútbol como excluyente en los recreos de las niñas y de los más pequeños.

El patio de un colegio, y sobre manera en el recreo, es un lugar educativo y en él se dan oportunidades para educar y enseñar a las niñas y niños en el respeto mutuo y en la igualdad en el juego. Así lo entendieron en los años ochenta las sociólogas Amparo Tomé y Marina Subirats, pioneras en coeducación y feminismo, que estudiaron los patios escolares en colegios, revelando cómo estos reflejaban la desigualdad de género y la prolongan. En su trabajo, pionero, coincidían en que el objetivo no es prohibir, pero sí combinar actividades y reivindicar los juegos típicos de las niñas. Sus experiencias quedaron en el libro “Balones fuera” (2007)

Más cercano, en 2018, las educadoras Melani Penna y Yera Moreno fueron criticadas e insultadas de “fascistas” y “feminazis” por incluir, en un decálogo para una escuela feminista, en una revista educativa de Comisiones Obreras, la propuesta de “prohibir el fútbol en los patios de recreo”. El sindicato se desligó de la propuesta argumentando que: “CC OO no plantea la eliminación del fútbol, pero sí señala que es "excluyente" y ocupa casi todo el espacio físico del patio del colegio”.

La prohibición del fútbol en los patios de recreo, no es exclusivo del colegio de Siero. Hay bastantes en España donde el fútbol está bajo mínimos y desapareciendo. Ocurre en el colegio “Nuestra Señora de la Paloma”, en el madrileño barrio de La Latina, por poner un ejemplo. Pionero este junto con el colegio Santa María, en Embajadores. Ambos han reformado su espacio de recreo bajo una perspectiva de género y hacia la diversidad de la infancia, siguiendo lo que dicen varios estudios en la materia. Colegios de Barcelona, Bilbao o Pontevedra están en la misma onda de reformar los patios de colegios en busca de mayor inclusión y menos sexismo.

Los patios de recreo no han ido en consonancia con las reformas de los centros. Sin embargo, hay que destacar que muchos colegios, con ayudas de los ayuntamientos y de sus comunidades autónomas han hecho cambios con el objetivo de “meterle un gol a la desigualdad”. La educación no es solo labor de la escuela, es también y tal vez más importante que la escuela, de las familias. Ambos colectivos, tienen la obligación de entenderse y colaborar. Porque como dice Amparo Tomé apuntando a las familias: “Algunos padres y madres son sexistas: si su niño se lo pasa bien con el fútbol, ¡que se fastidien los demás!”. Pues no.

Hace años que estoy jubilado y fue actor y protagonista de este tema, cuando impartía Educación Física en un colegio público. Un padre, eso sí, amistosamente, me preguntó por qué no jugaban al fútbol los niños en las sesiones de clase de Educación Física ya que su hijo se quejaba. Él entendía que enseñaba “mariconadas”, como jugar con la “indiaca” o el juego del “Polibalón”… La anécdota, corrobora el sexismo de algunos padres y madres.

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