Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

El Cine Maxi: memoria y presente

Pese a su abandono, es importante haber logrado que el edificio lavianés se mantuviera en pie, y ahora hay que apostar por su restauración

Hace unos días La consejera de Cultura, Política Llingüística y Deporte del Principado de Asturias, Vanesa Gutiérrez, y el alcalde de Laviana, Julio García, firmaron un convenio de colaboración para la financiación de los primeros trabajos de rehabilitación del edificio del Cine Maxi.

Aunque no fue el único cine con el que contó Laviana, sí es el que permaneció más tiempo y el más recordado por los habitantes del concejo. Inaugurado en la primavera de 1943 fue promovido por el empresario local Manuel Cavero. El diseño del edificio del que en principio había de llamarse Gran Teatro Palacio Valdés, fue obra de los arquitectos Manuel y Juan Manuel del Busto, quienes concibieron para el caso un repertorio decorativo de gusto Art Decó, una elección quizá algo desfasada para la década de 1940 pero que le otorgó una vistosa imagen a la fachada abierta a la calle principal de nuestra localidad.

El cine estuvo en activo hasta el año 1998. En mayo de ese año cerró con un peculiar último pase, la película Titanic; nada mejor que una catástrofe para poner el punto final a la historia de un edificio como este. Como extraído de una de las películas allí exhibidas, un peculiar personaje vendió durante años caramelos y frutos secos frente a su entrada. Era conocida como María la Mejicana y gracias a una magnífica fotografía de Eladio Begega, la recordamos, rodeada de misterio.

El Cine Maxi.

El Cine Maxi. / FERNANDO RODRIGUEZ

El Cine Maxi es, sin duda, un buen ejemplo de permanencia, si tenemos en cuenta la suerte que han corrido una buena parte de los edificios destinados a teatros o cines de nuestra región. Su necesaria recuperación requerirá una importante asignación económica del Ayuntamiento con la colaboración del Principado, pero también la aceptación de la población local y su compromiso con su continuidad, participando en todas aquellas actividades que podrá albergar.

Su aspecto desvencijado, su imagen desaliñada, no nos puede hacer olvidar que, pese a todo, La Pola ha sido capaz de conservarlo. Es muy posible que, aunque los lavianeses no hubiésemos hecho mucho por él, tampoco hubiéramos permitido su derribo; de alguna forma el nuestro ha sido un descuido solo aparente, con distancia pero no con indiferencia. Podemos pasar de largo frente a su fachada casi ruinosa pero sabemos que permanece en pie, dando la bienvenida a quien entra en nuestra población, como también lo hace otra de nuestras asignaturas pendientes, las Tolvas de Fradera. Completada la rehabilitación de la fachada de nuestro Ayuntamiento (en marcha en estos momentos) e iniciada la recuperación del Cine Maxi, cabe esperar que estas iniciativas animen a hacer lo mismo a los propietarios de los inmuebles de interés patrimonial que aún permanecen en pie; cualquiera que pasee por nuestras calles y plazas se tropezará con varios ejemplos de edificios de gran valor que languidecen a la vista de todos.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents