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Opinión | Velando el fuego

El maquinista de La General

El interés de Escribano por asentarse en el antiguo taller de Duro Felguera en Barros

El taller de Duro en Barros.

El taller de Duro en Barros. / JUAN PLAZA

"Francamente, querida, me importa un bledo", es una de las últimas frases de la película "Lo que el viento se llevó". Y sin duda porque está muy acostumbrada a los melodramas añejos, a los vetustos vodeviles, siempre que, naturalmente, su coste  de producción no afecte a la cuenta de resultados de la empresa, Duro Felguera lleva tiempo haciendo suya esa frase. "Francamente, queridos langreanos, me importáis un bledo", palabras que acostumbra a plasmar con actitudes entre arrogantes  —tal cual actúa Clark Gable, es decir, Rhett Butler en la cinta — y faltas de la mínima ética hacia la sociedad en la que comenzó su andadura.

El alcalde de Langreo, Roberto García, ha instado a la empresa a aclarar los planes que tiene para la planta de Barros, actualmente inutilizada, o a que, en su caso, no ponga trabas para facilitar la implantación de una nueva iniciativa industrial, más en concreto la inversión que proyecta la ingeniería madrileña Escribano. Se trata, según sus atinadas palabras, de conseguir que Langreo no deje escapar otro tren. Su loable actitud al frente de nuestra institución municipal, lo convierte, dado que de cine estamos hablando, en un sosias de  "El maquinista de La General", en el valeroso Buster Keaton  que no duda en subirse al motor del progreso para evitar que lo que comenzó como un camino de hierro acabe convirtiéndose en un montón de chatarra. No hace falta más que desarrugar un tanto los ojos para encontrarnos a diario con ese material barato y oxidado que rodea el antaño y próspero cinturón industrial en el que crecimos. 

Hace ya varios trienios, el comité de empresa y los trabajadores de Duro Felguera alertaban con sus luchas y movilizaciones sobre la falta de proyectos, un análisis acertado, tal como el paso del tiempo se ha encargado de demostrar. Bien se podría aplicar en este caso, como en tantos otros de nuestra comarca, el refrán "De aquellos polvos vienen estos lodos", vistos los problemas, situaciones negativas y desdichas que su actitud pasiva ha acarreado. 

Suelos calizos y escasa vegetación industrial son los relieves que conforman nuestro territorio, o lo que es lo mismo, las líneas de prevalencia de lo que ahora es el páramo  que nos rodea. Los descarrilamientos ferroviarios han tenido mucho que ver con esta sequía, pues han sido (y tal parece que los accidentes continúan) muchas las empresas que solo se han preocupado de rodar en firme por su cuenta de resultados, sin tener en cuenta que los raíles que sostenían su marcha, la base sólida diseñada para distribuir su peso, descansaba sobre una población que, con su sudor diario, alimentaba las calderas del tren.

Solo por esto, Duro Felguera está obligada a tener una actitud más responsable con nuestro entorno.  El viaje de su fundador no fue un turismo de placer, sino una mirada de un viajero muy interesado en los atractivos recursos que encontró a su paso: carbón, agua y otras riquezas naturales. Sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor, la frase histórica pronunciada por Winston Churchill, simboliza la necesidad de un sacrificio extremo y de un gran esfuerzo para alcanzar un objetivo, algo que cumplieron con creces los miles de ciudadanos que trabajaron en la compañía.  

Instarla, pues,  a que no se ponga de lado (ya que hace tiempo que abandonó su perfil central), es lo que le pide nuestro ayuntamiento. Y lo que también le solicita la ciudadanía de un valle cansado de tantas promesas que el viento se llevó.

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