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Los puentes sobre el Nalón en Laviana

La reciente instalación de una nueva pasarela en La Chalana

El pasado veinte de febrero quedó instalada la pasarela sobre el Nalón en La Chalana, una infraestructura incluida dentro del proyecto de renaturalización de ese tramo fluvial. Un puente más dentro del interesante conjunto de pasos sobre el Nalón con los que se fue dotando Laviana que, en su condición de concejo ribereño, contaba con poblaciones repartidas en ambas orillas que había que conectar.

La aparente facilidad del montaje y la rapidez de su ejecución muestra el increíble avance en la técnica de construcción de estas infraestructuras que han supuesto siempre un gran desafío; son probablemente la obra más difícil a la que se han enfrentado constructores e ingenieros a lo largo de la historia.

A pesar de su carácter funcional, sirven simplemente para eso, unir dos orillas, los puentes tienen una innegable carga simbólica. El ingeniero de Caminos, Miguel Aguiló Alonso defiende que en el puente, la confluencia del sitio con la obra genera el lugar. Si hubiera que explicar con ejemplos esta afirmación en Laviana nos bastaría con La Chalana y el puente d´Arcu, dos ilustres antecesores de la nueva pasarela.

Cada uno de nuestros puentes tiene detrás una historia, siempre azarosa en el caso de estas obras. Disponer de recursos técnicos y financieros para acometer su construcción y el complejo mantenimiento que exigen teniendo en cuenta las habituales crecidas del Nalón y su capacidad destructiva, son circunstancias que explican que durante siglos se mantuvieran en uso, sin apenas sustitutos, los robustos puentes medievales, ejemplos de permanencia y optimización de recursos.

La nueva pasarela de La Chalana, siendo instalada hace unos días.

La nueva pasarela de La Chalana, siendo instalada hace unos días. / Fernando Rodríguez

Hasta bien entrado el siglo XIX los puentes de piedra y madera eran los habituales, los primeros con voluntad de permanencia y los segundos siempre de carácter provisional. A partir de ese momento los puentes metálicos tomarán el relevo, más económicos y menos complejos en su ejecución, al servicio en nuestro caso de las empresas mineras y habilitados para el paso del ferrocarril. En el siglo pasado, la generalización del uso del hormigón con y sin armaduras cambiará drásticamente el difícil arte de construir tierra sobre el agua, como define su objetivo otro ilustre ingeniero, Leonardo Fernández Troyano. En nuestro concejo contamos con ejemplos de una buena parte de las tipologías: puentes medievales y de factura tradicional como el puente d´Arcu, durante siglos único paso sobre el Nalón, que necesitó a lo largo de su prolongada vida útil varias restauraciones, incluida una realizada recientemente. Puentes metálicos como los de Rimoria o El Sutu, el primero de ellos una notable obra de ingeniería cuyo tramo central salva sin apoyos intermedios los cincuenta metros que separan ambas orillas. Dentro de los puentes de obra el protagonista es sin duda el de La Chalana, una infraestructura muy demandada y polémica, como suelen ser las obras de este tipo.

La nueva pasarela se ha convertido en una pieza más de este singular conjunto patrimonial que históricamente se ha mantenido como la imagen de nuestro concejo.

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