Opinión | De lo nuestro / Historias heterodoxas
Reivindicando a Cristino García
Los franceses lo hicieron jefe del maquis y héroe de la Resistencia durante la II Guerra Mundial, en España la dictadura le hizo un consejo de guerra y lo fusiló

La historia de hoy, vista por Alfonso Zapico. / Alfonso Zapico
Ya en los estertores del franquismo, el entonces teniente general Francisco Aguado Sánchez escribió en la “Revista de Estudios Históricos de la Guardia Civil” una pequeña serie titulada «En torno al bandolerismo comunista. Hacia una historia general del mismo». Fueron cuatro entregas, la tercera salió en 1974 en el número 14 de esta publicación. Un año más tarde apareció El maquis en España, con prólogo de Ricardo de La Cierva, donde siguió manteniendo la idea de que los guerrilleros eran bandoleros en vez de luchadores por sus ideas políticas. Francisco Aguado fue el jefe del Servicio de Estudios Históricos de este Cuerpo y cuando falleció en 2002 siendo general de Brigada había dejado varios trabajos de interés, entre ellos una gran “Historia de la Guardia Civil”, que consta de 7 tomos y es imprescindible para estudiar la evolución de esta institución.
Sin embargo, el general fue un militar de su tiempo y por eso, tanto su terminología, como la forma de interpretar los acontecimientos históricos es parcial. Tras la muerte de Francisco Franco, la revista que él dirigía tuvo que adaptarse muy despacio a los cambios políticos y acabó desapareciendo en 1988. Entonces, los nuevos historiadores del Ejército, formados en la democracia, la sustituyeron por los “Cuadernos de la Guardia Civil”, más modernos, rigurosos e imparciales.
El tono empleado por Francisco Aguado en su artículo se ve bien cuando leemos que llama «El retorno de los buitres» a la reconstrucción de la estructura clandestina del Partido Comunista. En la misma línea tampoco escatimó los adjetivos sobre los dirigentes que establecieron en Toulouse el «Cuartel General del Bandolerismo Comunista». En fin, lo que ahora nos interesa ahora esta página es la imagen distorsionada que divulgó entre la Guardia Civil sobre el guerrillero Cristino García Granda en un texto lleno de manipulaciones y errores.
Según el general «Cristino García había nacido en Sama de Langreo (Asturias) en 1914. De profesión minero, se distinguió como dinamitero en la revolución de octubre de 1934 en los asaltos a los cuarteles de la Guardia Civil. En 1936 es marinero. Su barco se encuentra en Sevilla al producirse el Alzamiento. Con varios compañeros se amotina, se apoderan del carguero y regresan a Gijón. Voluntario en el ejército rojo, manda un grupo de mineros y destaca en acciones de hostigamiento en la retaguardia nacional. Después pertenece al XIV Cuerpo de Ejército donde alcanza el grado de comandante. Camino del exilio, cruza la frontera en 1939 y es inquilino de los campos de concentración».
Todavía en febrero de 2010, cuando se le concedió a título póstumo a Cristino García el primer premio de la asociación «Trece Rosas», se dijo que había sido un minero comunista nacido en Sama de Langreo en 1914; sin embargo, la verdad es que en el certificado oficial de su muerte figura como nacido en 1913 en Ferrero, un lugar ubicado a ocho kilómetros de Luanco e hijo de José y Josefa.
Cristino residió más tarde en el concejo de Castrillón ingresando muy joven en la Juventud Comunista de España; luego se afilió al Sindicato del Transporte, porque en realidad era marinero. Es cierto que participó en la revolución de octubre de 1934 y parece que intervino en los ataques a cuarteles de la Guardia Civil, incluso algunas fuentes lo colocan al frente del comando que asaltó el Banco de España de Oviedo.
También es verdad que el 18 de julio del 36 se encontraba en Sevilla como fogonero a bordo del barco mercante «Luis Adaro» y encabezó un motín para traerlo a Gijón. Aquí se incorporó al Ejército del Norte y fue jefe de un destacamento de mineros, el batallón 46, dedicado a acciones de sorpresa en la retaguardia franquista. En octubre de 1937 pasó a Francia y desde allí a Barcelona para integrase primero en la 11ª División mandada por Enrique Líster y en agosto de 1938 a la 235ª Brigada del XIV Cuerpo de Ejército Guerrillero, donde se le nombró teniente por méritos de guerra.
En febrero de 1939 tras cruzar definitivamente la frontera pasó once meses en los campos de concentración y luego trabajó en las minas de carbón del departamento de Gard hasta que tras la ocupación nazi se sumó a la Resistencia dentro de los Francs-Tireurs et Partisans (FTP) vinculados al Partido Comunista Francés. Con ellos destacó por su valentía y su eficacia en sabotajes, operaciones especiales de todo tipo y ataques contra convoyes militares.
Tras la creación de la Agrupación de Guerrilleros Españoles fue ascendido a comandante y en octubre de 1944 participó en el fallido intento de reanudar la guerra española protagonizado por 7.000 hombres armados que pasaron a Cataluña por el Valle de Arán. Un año más tarde, Santiago Carrillo, obedeciendo órdenes de Stalin para reorganizar la estructura comunista en España, envió a Cristino García a Madrid con el mandato de asumir la jefatura de la Agrupación de Guerrilleros y del Servicio de Información del PCE, tras la caída y fusilamiento de José Vitini, otro héroe de la Resistencia francesa cuya figura ha sido recordada recientemente por el documentalista y dibujante mierense Alberto Vázquez.
Cristino cruzó la frontera con once guerrilleros y después de varios enfrentamientos armados llegó a capital con solo tres. Allí cumplió fielmente su misión hasta que Santiago Carrillo, quien mantenía un enfrentamiento personal con Jesús Monzón, el ideólogo de aquella invasión por el Valle de Arán, le mandó matar a dos de sus partidarios. Carrillo acabó acusando a Monzón de traidor y de espiar para los americanos y lo expulsó del Partido en 1948. Hubo que esperar hasta 1986 para que la nueva dirección del PCE, liderada por Gerardo Iglesias lo rehabilitase como héroe y luchador por la libertad.
Cristino García se negó a cumplir aquella orden, pero el general Aguado lo contó de otra manera. Según su versión, el asturiano «por su natural sanguinario» recibió el encargo de matar en Madrid a Julio Torres Alarcón, “León Trilla”, y a Alberto Pérez, “César”, y después de que el primero recibiese una puñalada en el corazón en una emboscada, el 15 de octubre intentó asesinar a Alberto Pérez en la calle Ceán Bermúdez, pero fue identificado y acosado por la Policía que lo detuvo tras una accidentada persecución.
Lo cierto es que Cristino fue detenido el 18 de octubre de 1945 y el 22 de enero de 1946 se celebró su consejo de guerra. A pesar de que personalidades extranjeras y del exilio español pidieron su indulto y hubo manifestaciones de protesta por todo el mundo, la sentencia se dictó el 8 de febrero y fue ejecutado el día 21 junto a otros nueve comunistas.
Francia lo reconoció como Héroe Nacional con el título de «Libertador de Tres Departamentos» (Gard, Lozère y Ardèche) y el 25 de octubre de 1946 le concedió a título póstumo la Cruz de Guerra con estrella de plata. En la orden leemos sus méritos: «Tuvo bajo su mando las brigadas españolas de los departamentos de Lozère, Ardèche y Gard. Con sus ataques repetidos en la zona minera, impidió el trabajo durante muchos meses. Organizador del asalto a la prisión de Nimes, liberó a los detenidos políticos. Bajo sus órdenes, se libró combate al enemigo en La Madeleine y el Escrimet, haciendo, pese a la desproporción de fuerzas y material, 1.300 prisioneros alemanes y 600 muertos y heridos en estas operaciones dirigidas por un jefe excepcional».
En La Madeleine, Cristino García, aún convaleciente por una herida sufrida en la acción de Nimes, intervino con un grupo de treinta y cuatro españoles de la 21ª Brigada de la 3ª División dirigidos por el comandante Gabriel Pérez y cuatro guías franceses causando 600 bajas a una columna de casi dos mil soldados de la Wehrmacht, lo que hizo que su jefe se suicidase.
En un monumento levantado en la población de Tornac, del departamento de Gard una inscripción lo recuerda: «Batalla de La Madeleine. 25 de agosto de 1944. Aquí las F.F.I. de Gard, a uno contra cien, hicieron capitular una fuerte columna alemana»; bajo ella, en otra placa inferior, junto a los nombres de los ocho resistentes de esa comuna muertos durante la guerra, se resalta «Honor a Cristino García, jefe de maquis».
También en La Plaine-Saint-Denis una calle y un centro social para inmigrantes mayores mantienen su recuerdo. En Asturias lleva su nombre la Asociación Republicana Cabo Peñas Cristino García.
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