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Mieres no puede tener un Alcalde sin rumbo

El bloqueo de iniciativas empresariales por el plan urbano y los nuevos usos para El Batán

Mieres atraviesa un momento decisivo para su futuro industrial, económico y social. Sin embargo, lejos de estar a la altura de este reto histórico, el actual alcalde vuelve a demostrar una preocupante falta de liderazgo y responsabilidad y –lo que es aún más grave– una alarmante ausencia de planificación.

Lo que estamos viendo con los proyectos vinculados al Batán no es un hecho aislado, sino el reflejo de una forma de gobernar basada en la improvisación, la parálisis y la falta de visión estratégica. La incapacidad del gobierno local para desbloquear iniciativas clave está trasladando un mensaje muy peligroso: en Mieres no hay seguridad jurídica, ni dirección política clara.

El propio alcalde ha intentado justificar esta situación afirmando que estamos ante un problema "legal y no político". Pero esa afirmación, lejos de eximirle de responsabilidad, la agrava. Porque los problemas legales en materia urbanística no surgen por casualidad; son casi siempre consecuencia directa de una mala planificación política.

Si el Plan General se hubiese elaborado con rigor y previsión, hoy no estaríamos en este bloqueo. La realidad es que, en 2011, tras la llegada de IU al Ayuntamiento, se decidió tirar a la papelera el PGOU del anterior gobierno socialista, un plan que contemplaba un desarrollo equilibrado. En su lugar, elaboraron un plan pensando en una ciudad para dormir y no para vivir y trabajar, cercenando nuestra capacidad de atraer industria. Lo que el Alcalde presenta hoy como una cuestión técnica es, en realidad, la prueba evidente de aquel error estratégico. Esa falta de planificación solo puede explicarse de dos maneras: o bien no comprende la importancia de los proyectos industriales o bien, directamente, no quiere que Hunosa desarrolle su futuro en Mieres. Ambas opciones son igual de preocupantes.

Hablamos de iniciativas que no están en cuestión ni por la empresa ni por los sindicatos. El proyecto Batán Recovery es un ejemplo claro. Una apuesta de futuro alineada con la minería de materiales críticos, clave en la transición energética y en la autonomía estratégica del país.

De hecho, los sindicatos plantean que esta iniciativa sea considerada una instalación estratégica nacional. Frente a este consenso, sorprende que el único que introduce dudas sea el alcalde de Mieres. Sus declaraciones cuestionando el proyecto evidencian una desconexión total con la realidad industrial.

Todo apunta a que detrás de esta inacción existe una intención: retomar viejas ideas de cierre del Batán para dar paso a una operación urbanística. Una visión anclada en el pasado que sacrifica empleo de calidad y futuro industrial a cambio de más hormigón.

La elección es clara: o apostamos por un modelo productivo sólido vinculado a la nueva realidad de Hunosa o volvemos a errores del pasado que ya demostraron su fracaso.

Lo que no es aceptable es que se bloquee el desarrollo de iniciativas que cuentan con respaldo técnico, empresarial y sindical. Mieres merece un gobierno que crea en su futuro industrial, que planifique con rigor y que lidere con ambición. Mieres no merece ser una mera ciudad-dormitorio.

Porque hablar de Mieres es hablar de un pueblo forjado en el sacrificio, la nobleza y la lucha, cuya gente ha sido, durante décadas, el motor industrial de todo un país. Quienes hoy ostentan la responsabilidad política no pueden olvidar que gestionan el destino de una villa que lo ha dado todo y que no mendiga favores, sino que exige justicia. Existe una deuda histórica ineludible con este concejo y saldarla no es una opción, sino una obligación moral. Mieres merece líderes que honren su pasado minero, que pongan en valor el coraje de sus vecinos y que peleen con orgullo por un futuro que esté a la altura de su legado y su dignidad.

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