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Opinión

Begoña Cueto y Antonio Bahamonde

IA, mercado de trabajo y Universidad

La Inteligencia Artificial, a debate en el nuevo acto de Cauce del Nalón este viernes 5 en las Escuelas Dorado de Sama

Desde hace un tiempo la Inteligencia Artificial (IA) acapara nuestra atención. Vemos como nos afecta a diario en nuestras vidas, en el ocio y también en el trabajo. Estamos asistiendo a un proceso de cambios muy rápido vinculado a la automatización, la digitalización y la Inteligencia Artificial (IA).

En los últimos meses, se han publicado muchos artículos alertando sobre la pérdida de empleos, aunque las alertas ya habían empezado mucho antes. En 2013, un documento de trabajo de los profesores Frey y Osborne (publicado posteriormente en 2017 en la revista Technological Forecasting and Social Change) calculaba que un 47% del empleo total de los Estados Unidos corría un "alto riesgo" de ser automatizado o sustituido por computadoras e inteligencia artificial en las siguientes décadas. La clave de la sustitución se encontraba en el carácter rutinario o no de las tareas que se realizan en cada puesto de trabajo. Las estimaciones para España se situaban en cifras algo inferiores.

El enfoque más reciente no habla de “destrucción” de empleo sino de “exposición ocupacional”. Si la automatización afecta a las tareas rutinarias, la IA generativa impacta sobre tareas cognitivas no rutinarias, en algunos casos haciendo el trabajo y, en otros, ayudando en las tareas contribuyendo a aumentar la productividad de los trabajadores. Esto cambia por completo el perfil de quienes se ven afectados ya que son los profesionales con estudios universitarios y empleos de cuello blanco quienes tienen un mayor porcentaje de sus tareas "expuestas" a la IA. Programadores, consultores, administrativos cualificados, analistas… son profesionales cuyas tareas puede realizar ahora la IA.

A los profesionales más jóvenes estos cambios les están afectando de varias formas. Por una parte, probablemente, cuando eligieron sus estudios, pensarían que trabajarían en algo similar a lo que hacían en esos momentos quienes estaban trabajando con su titulación. Por otra parte, supondrían que un periodo de prácticas o alguna beca les aportaría una experiencia importante para acceder a empleos más cualificados. En cambio, la realidad es que el contenido del trabajo puede haber cambiado mucho y que, además, algunos puestos de entrada al mercado laboral están siendo reemplazados por la IA.

Varios expertos han señalado que la IA generativa está reduciendo el número de puestos para jóvenes sin experiencia. Quienes más se benefician de la IA son profesionales con experiencia puesto que saben elaborar instrucciones precisas y detectan la calidad de las respuestas.

En un entorno como el descrito, la importancia de la educación aumenta. Sobre todo, para adquirir aquellas competencias que la IA no puede reemplazar: adaptación al cambio, pensamiento crítico, creatividad, liderazgo, capacidad de resolución de conflictos, empatía. ¿Dónde se deben adquirir todas estas competencias? Solo podemos dar una respuesta: en la Universidad.

La transición entre el sistema educativo y el mercado de trabajo en España no es fácil. Si, además, disminuyen los puestos de entrada, la situación se complica. La Universidad, como institución clave en la formación, debe adaptarse para aportar las herramientas que los jóvenes van a necesitar en el mercado laboral. Las ocupaciones, aunque mantengan la misma denominación (economista, médico, profesor, …) están cambiando su contenido a una velocidad vertiginosa. Y esto requiere adaptar y reorientar los estudios universitarios.

Es necesario diseñar planes de estudios flexibles que puedan adaptarse a los cambios. Los profesores también debemos cambiar nuestros métodos para potenciar el debate, el razonamiento analítico y el pensamiento crítico. Nuestros estudiantes tienen fácil acceso a muchos recursos que leer o escuchar. La IA responde sus preguntas con facilidad. Por tanto, las clases deben ofrecer algo diferente y que aporte valor: plantear problemas abiertos, con varias soluciones posibles evitando las respuestas fáciles. Es necesario que aprendan a argumentar, a debatir. Deben aprender a utilizar la IA como profesionales y los profesores debemos ser sus guías.  

¿Podremos hacerlo? Hace mucho tiempo que se demanda una mayor cooperación entre universidad y empresa. Se ha avanzado, aunque probablemente a un ritmo menor del deseado. La velocidad de los cambios actuales se ha multiplicado por lo que no nos podemos permitir la lentitud.

La Universidad no debe basarse únicamente en lo que ocurre en el mercado de trabajo para decidir qué estudios ofrecer y cómo hacerlo. Pero sí debe tener en cuenta el mundo en el que vivimos. Ese mundo está cambiando muy rápido y, por tanto, debemos adaptarnos. Formar ciudadanos requiere hacerles comprender en qué mundo viven y cómo les afecta.

Este viernes, 5 de junio, la asociación Cauce del Nalón ofrece una conferencia sobre este tema, bajo el título “La Universidad debe adaptarse a los cambios del mercado laboral en transformación”. Participamos los autores de este artículo y como moderador estará el Director General de FADE, Alberto González. Nos presentará Isabel Rivera, la presidente de la asociación. Será en la casa de la cultura de Sama, en Las Escuelas Dorado, a las 19.30.

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Begoña Cueto, Catedrática de Economía Aplicada, Universidad de Oviedo

Antonio Bahamonde, Catedrático de Inteligencia Artificial, Universidad de Oviedo

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