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Veinte años con Alberto Vega

La entrega de los premios de poesía que llevan el nombre del autor langreano, un acto que se celebra este viernes 12 de junio a las 19.00 horas en La Felguera

La Asociación Cauce del Nalón organiza y convoca cada año, y ya van veintiséis, el Premio Alberto Vega de Poesía, con el patrocinio del área de cultura del Ayuntamiento de Langreo, las consejerías de Educación y de Cultura, Política lingüística y Deporte del Principado de Asturias, y la colaboración de LA NUEVA ESPAÑA. Este premio, dirigido a los escolares de nuestra comunidad autónoma, abarca dos modalidades: una, para menores de 18, y la otra hasta los 14 años, y es un ejemplo de la importancia que tiene apoyar la poesía en los centros de enseñanza y de la necesaria colaboración entre el sector público y el privado. El poeta langreano Alberto Vega sirve de motor y acicate para seguir construyendo una sociedad más culta, como lo ha sido siempre Langreo en su historia reciente.

El jurado, del que tengo el privilegio de formar parte, contó con Ricardo Labra, Javier Cellino, Noelí Puente, Enrique Serrano, Solinca Turbón, Beatriz Quintana Coro, Rosa Serdio y Fernanda García.

Alberto Vega vivió sus 49 años en La Felguera desde donde escribió sus mejores versos, cantó para los amigos las canciones de Silvio Rodríguez, Luis Eduardo Aute, Joaquín Sabina y Leonard Cohen y dirigió el área de Cultura del Ayuntamiento. Una vida trufada de reconversión industrial, militancia política, intensas lecturas de Octavio Paz, Jaime Gil de Biedma, Ángel González y Jorge Luis Borges, y recitales poéticos. Su obra arranca con "Brisas ligeras", “título engañoso y excesivamente modesto”, en palabras de Eugenio Torrecilla, que un magnífico preludio de "Memoria de la noche" (1981), al que siguen "Cuaderno de la ciudad" (1984), "Para matar el Tiempo" (1986), "La luz usada" (1988), "Historia de un nudo" (1992), ganador del premio internacional de poesía Ateneo Jovellanos, y "Estudio melódico del grito" (Visor, 2005), del que Ángel González escribió en el prólogo: "Es la suya una poesía de la cotidianidad y el desencanto, escrita en un lenguaje que, acaso o también decepcionado de las grandes palabras épicas o líricas, se apoya en el decir común, apela a aquellas otras "palabras de familia gastadas tibiamente" a veces, —en su caso, "airadamente"—, tan gratas a Jaime Gil de Biedma, más íntimas y propicias a la reflexión y a la confidencia".

Alberto Vega, colaborador de LA NUEVA ESPAÑA en su edición de Las Cuencas, fue uno de los poetas más interesantes de su generación, un poeta culto que había contado antes que muchos con ironía la experiencia diaria, el arduo trabajo de «fatigar aceras» y el desencanto de ese tiempo pasado que se nos suele antojar mejor. Su manera de estar en el mundo, su sentido del humor, la visión cosmopolita y sus versos cargados de amor a la vida hacen de él una figura irrepetible.

El acto de entrega de premios y sus correspondientes diplomas a los poetas seleccionados, será este 12 de junio, a las 19.00 horas, en la Casa de Cultura que desde 2009 lleva el nombre del poeta langreano.

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