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Violencia

Los agresivos contenidos de la programación televisiva de un día cualquiera

La aspiración de pacificar este mundo enloquecido está condenada al fracaso desde el momento en que la inmensa mayoría de los contenidos más transmitidos tienen un componente principal: la violencia.

Cierto es que los seres humanos llevamos dándonos de palos desde que nos pusimos en pie sobre este planeta. Pero, aún con todo y a pesar de nuestro acreditado historial agresivo, resisten las voces que claman por un mundo en paz. Sin embargo, en los estímulos que nos llegan desde que nacemos siempre está presente el ingrediente violento. Y, como sucede con el resto de animales, si crecemos entre imágenes, sonidos y actitudes belicosas, difícilmente evolucionaremos hacia la interpretación pacífica de la existencia en sociedad.

Uno de los ejemplos más comunes es lo que nos entra por los ojos al recorrer la programación de televisión de un día cualquiera. La temática violenta en sus diversos modos lo ocupa prácticamente todo. Es que, curiosamente, emisoras que deberían promover valores como el amor y la paz, como es la cadena televisiva episcopal, dedican buena parte de su tiempo al cine de tiros y puñetazos.

La violencia está tan arraigada en lo más hondo del ser humano que lo imposibilita para actuar con coherencia cada vez que habla de paz. Y me refiero en general, porque siempre hubo y habrá gente buena y pacífica. Pero se trata de una minoría que no es la que mueve el mundo de forma insensata y criminal. La paz hay que acordarla, negociarla, incluso asegurarla por la fuerza. Porque la paz no se entiende ni se instaura por naturaleza. Es tal la dificultad que llegamos a firmar treguas y armisticios. Sin embargo, para machacarnos los unos a los otros no necesitamos ningún documento.

Por más que las cabezas más sensatas del mundo llamen a la concordia, nada avanzaremos mientras la violencia continúe siendo un producto de consumo masivo, la píldora que administramos a nuestros niños -el futuro- desde que nacen y el más efectivo método de resolución de conflictos según entienden los líderes mundiales. 

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