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Opinión | A contracorriente

Las personas mayores y su dignidad

El origen y la trayectoria del centro social de Laviana

Las personas mayores viven momentos de buenas sensaciones y cada vez se encuentran con más apoyo social. Una vida intensa de trabajo compensada con una jubilación merecida y bien tratada por la Administración. Y esas personas provectas y con muchas ganas de vivir a su antojo disfrutaron unas horas de fiesta y ambiente en Pola de Laviana con una jornada dedicada a su modo vital. La Asturias de edad avanzada se refugió en un programa variado con diversas actividades culturales, lúdicas y gastronómicas que gustaron a los miles de presentes que participaron en esta reunión anual. Momentos de encuentro, de parlamento, de evocaciones, de ánimo, de baile y de festejo con la dignidad en el semblante y la verdad de sentimiento en el corazón.

Y mentando a estas personas quiero referirme a un centro recreativo para la llamada “tercera edad” como es el de Pola de Laviana, inmueble pionero en Asturias y experiencia piloto en España relacionado con la intención de mejorar la vida y el devenir de un tiempo de ocio en un disfrute cotidiano con todo tipo de servicios destinado a ese grupo ciudadano. Y este hogar del jubilado representó toda una revolución en su puesta en funcionamiento. Corría el año de 1967 y siendo alcalde del concejo José Fernández García-Jove, “Pipo”, se inauguró este edificio singular para satisfacción del universo de veteranos. Varios concejos de las Cuencas y dé Asturias pujaron por ese local.

La sagacidad de Pipo y los buenos contactos en el Ministerio de Trabajo en Madrid fueron determinantes para que esa residencia se construyera en la capital lavianesa. El ayuntamiento local adquirió los terrenos para ese fin y desde la dirección general de mutualidades se tomó esa iniciativa como propia para darle salida, precisamente y qué casualidad el director de ese departamento era primo de los sacerdotes de la parroquia polesa Gerardo y Manuel Prieto Díez de Dios. Con todo a favor se iniciaron las obras y en tiempo récord la casa de mayores era una feliz realidad para una población de unos 15.000 habitantes. Se inauguró con pompa y boato entre autoridades locales y regionales con la presencia del ministro de trabajo Licinio de la Fuente, por aquella época uno de los ministros de altura intelectual y política contrastada.

Este ministro que en su adolescencia fue un pastor de cabras alcanzó con esfuerzo y tesón la universidad central de Madrid licenciándose en Derecho y más tarde opositor a Abogado del Estado con el número uno de su promoción. Licinio de la Fuente dijo en la inauguración del Centro Social de Mayores que era un local básico para que las gentes de edad de Laviana puedan vivir su ocio con garantía de ánimo y de óptimas relaciones de afecto. Toda una terapia mental y salutífera para los nuevos asistentes a un centro residencial único. 

En la inauguración se colocó una placa conmemorativa que con los años desapareció. Alguien se la llevó sin luz ni taquígrafos con una falta de ética y agradecimiento que sorprendió a muchos. El autor de ese innoble acto está bajo sospecha. Sería loable reponer ese reconocimiento y señalar que el centro del jubilado lavianés marcó una etapa dentro de este tipo de locales asistenciales. Los mayores lo siguen disfrutando y eso es lo importante. ¡Ah! necesitan un bar para tomar sus aperitivos y el café de la tarde.

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