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La aventura del primer coche sin caballos que llegó a La Felguera

Lo compró el conde Sizzo en París y llegó con el vehículo a Langreo tras doce días

El 9 de agosto de 1900 llegaba a la Felguera el primer automóvil, propiedad del Conde Sizzo (1852-1931). Arnaldo de Sizzo, fue un ciudadano de la nobleza italiana, ingeniero industrial, que tendrá un gran protagonismo en Asturias en la época de entre siglos. Inició su labor profesional con la obra del tramo de ferrocarril Villabona-Avilés y posteriormente con el ferrocarril de Soto de Rey a Ciaño-Santa Ana. Más tarde fundaría la Compañía de Asturias, rebautizada popularmente como los Talleres del Conde y de esta empresa saldría para la Exposición de París de 1900, la famosa "Campanona". Una gigantesca campana de tres toneladas, transportada desde La Felguera a Oviedo en un carro tirado por ocho bueyes y cuyo destino final después de París, sería la Basílica de Covadonga

Aprovechando el viaje de la "Campanona" a la celebración de la Exposición Universal de Paris, Sizzo, en compañía de su veterano compañero y amigo José Palacios, jefe a la sazón de los talleres de Duro Felguera, se desplazó a la capital francesa. En París se había presentado un ciudadano ante Sizzo, ofreciéndole un coche de ocho plazas, con escalera atrás para la subida de viajeros. Desde el primer momento, Sizzo fue receptivo a la oferta, amigo siempre de las novedades de aquella época y entró en detalles sobre la posible compra. Se trataba de un Renault usado, cuyo dueño había fallecido al sufrir un accidente con el coche. El vehículo disponía de doce caballos de fuerza, dos mecheros de platino que se apagaban frecuentemente, farolas de vela y una serie de adelantos menores, revolucionarios en su tiempo.

Un viaje de epopeya

Realizada la operación de compra del coche, salieron de París con destino a España a las dos de la madrugada del día 28 de julio de 1900. Componían el pasaje del coche, entre otros, el propio Sizzo, el mecánico Palacios y un marqués, jefe del Pabellón Español de la Exposición Universal. A las ocho de la mañana cuando barruntaban que estaban lejos de París, resulta que habian vuelto al punto de partida. Afortunadamente el despiste se tomó con buen humor y salieron nuevamente de París por la carretera de Burdeos, circulando a una velocidad media de 25 kilómetros por hora. Seguirían hacia San Juan de Luz e Irún continuando a San Sebastián donde pernoctarían tres días, partiendo después hacia Bilbao donde arribarían tras ¡cuatro horas!. A todo esto había que añadir el apagado de los mecheros, lo que conllevaba paradas frecuentes y fondas para pernoctar en el lugar más próximo. Las siguientes paradas serían en Torrelavega y Llanes. Aquí fueron agasajados con una espléndida comida por el Marqués de Canillejas, amigo de Sizzo. Finalmente llegarían a La Felguera el 9 de agosto, de 1900 después de doce días de travesía desde París.

En La Felguera no dejó de llamar la atención ver correr un coche sin caballos, tributándoseles un entusiasta recibimiento que ponía fin a aquella novelesca aventura.

La primera referencia de la llegada a Oviedo de un vehículo a motor, había sido cuatro años antes -1896- cuando el electricista gijonés Victoriano Alvargonzalez, "circuló desde Gijón a Oviedo y Trubia subiendo con facilidad las pendientes ante el asombro de los vecinos", según las informaciones de la época.

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