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Corrientes combinadas

Un examen actual del lecho político

Las esperanzas y aspiraciones a las que siempre se ha entregado la humanidad van formando el cambiante curso de los tiempos, a modo del cauce de un río en donde se entremezclan distintos flujos.

Como es lógico, existen abundantes estudios sobre el comportamiento del plancton marino, y lo mismo ocurre con la vegetación política, desde tiempos remotos hasta la actualidad. Por lo que se refiere a la incidencia en la dirección de las aguas públicas, las corrientes combinadas funcionan a modo de un espejo donde se observa con nitidez la forma en la que se van fusionando líquidos de diferentes formas y colorido, sin que parezca que importe mucho su disparidad.

Serían múltiples los ejemplos que a diario se producen en la cartografía mundial. Veamos, entre tantos otros, el viaje del Papa, una mezcla de discursos ideada para dejar contentas a las dos partes del escenario político de nuestro país. De un lado, su defensa a ultranza de la vida, con la crítica expresa a determinadas prácticas, como la eutanasia o el aborto. Y en el otro extremo, su llamamiento para proteger a las capas más vulnerables de la sociedad, tal como los migrantes, poniendo el énfasis en que la dignidad humana no tiene fronteras.

Cierto es que no todos nuestros representantes se sintieron más o menos cómodos ante el discurso, incluso hubo quienes mostraron públicamente su contrariedad (el movimiento laicista consideró un vasallaje que el Papa acudiera al Congreso, si bien solo los diputados de Podemos y BNG se negaron a asistir). En todo caso, eso no alteró el río de la actualidad política, que sigue fielmente su ambiguo discurrir.

Continuando con el atlas mundial, podríamos trasladarnos hasta el océano Pacifico, un lugar en el que desembocan las dos caras del milagro chino, una extraña dictadura tan capitalista y tan comunista, tan moderna y a su vez tan ajena también al pulso de la democracia. Quienes han estado allí utilizan expresiones como "se trata de otro mundo", y parecidas, dado que en las aguas amarillas se ha producido un milagro (a semejanza del río Jordán, cuando las aguas se detuvieron formando un solo bloque) que está formado por una fusión entre las innovaciones tecnológicas y el control autoritario de la ciudadanía. Del mismo modo, también hay algunos movimientos de protesta, algunas placas tectónicas que se mueven y que parecen poner bajo presión la política del gobierno de Xi Jinping.

Y sin necesidad de traspasar nuestras fronteras, basta con observar el manantial de contradicciones que envuelve a muchas fuerzas progresistas, capaces de levantar un dedo acusatorio, un NO a la Guerra, gesto loable sin duda alguna, pero que, al mismo tiempo, no se atreven a enfrentarse al manantial económico que sostiene el torrente capitalista: véase la tolerancia, incluso a veces la apuesta por las universidades privadas, entre tantas otras fallas.

En todo caso, el fondo marino es un sistema complejo, donde en ocasiones se producen accidentes, emergencias más o menos imprevistas e incluso algunos ahogamientos que afectan a su equilibrio. Un examen actual del lecho político, nos demostraría que su hábitat está sufriendo modificaciones importantes, siendo la más evidente la aparición de mareas de arrastre que alteran su curva democrática (bastaría con fijarse en la expansión por todas partes del caldo ultraderechista). Los discursos ambiguos, las corrientes combinadas de distintos colores no ayudan nada, más bien lo contrario, a mantener limpio el suelo político.

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