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José Antonio Cases

Una salida compartida para El Puente

La paralización del plan urbanístico del barrio langreano y el proceso de diálogo con los afectados para buscar alternativas

Cuando el Ayuntamiento decidió suspender el convenio urbanístico de El Puente, asumimos un compromiso claro: abrir un proceso de diálogo con los vecinos y actuar con transparencia. Ese compromiso es el que queremos seguir cumpliendo ahora, aprovechando esta tribuna para explicar al conjunto de la ciudadanía cómo avanza el trabajo iniciado, qué hemos “aprendido” en las reuniones mantenidas y qué posibles salidas empiezan a vislumbrarse para culminar una actuación fundamental en la transformación urbana de Langreo: el soterramiento de las vías de FEVE, el trazado del histórico Ferrocarril de Langreo.

No podíamos actuar de otra forma. El debate sobre El Puente se había envenenado y, como institución, sabíamos que para avanzar necesitábamos recuperar la confianza de los afectados. Y la confianza, cuando se pierde, no se recupera fácilmente, sino con tiempo, lealtad, información clara y veraz, y con coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Dijimos que íbamos a parar, y paramos. Dijimos que íbamos a escuchar, y escuchamos. Dijimos que estudiaríamos alternativas, y eso estamos haciendo.

Por eso suspendimos el convenio y abrimos un proceso de participación ciudadana. No para renunciar a la transformación urbana de El Puente, sino para buscar una solución mejor, con más información, más diálogo y más garantías. El Puente no es un expediente cualquiera. Es una pieza fundamental para culminar el soterramiento de las vías, ordenar el centro urbano de Langreo, mejorar la conexión entre Sama y La Felguera y generar vivienda asequible en un concejo que necesita ofrecer oportunidades a jóvenes, familias y personas que quieren construir aquí su proyecto de vida. Teníamos una oportunidad, una gran inversión (más de 20 millones) y tampoco queríamos perderla.

Por todo ello, durante las últimas semanas hemos mantenido reuniones con propietarios y vecinos de las unidades de actuación afectadas, con propietarios de ámbitos colindantes, con asociaciones vecinales, con la Plataforma Pro Soterramiento, con sindicatos y con los grupos políticos. El objetivo ha sido conocer de primera mano las posiciones existentes, escuchar preocupaciones, recoger propuestas y comprobar si era posible abrir caminos de consenso.

Ese trabajo ha confirmado algo importante: no todo El Puente tiene la misma situación ni la misma disposición ante la transformación urbana. En algunas zonas, especialmente en las unidades 49 y 50, existe una oposición clara al desarrollo tal como estaba planteado. Y puedo asegurar que aquel planteamiento nació con buena voluntad y con el convencimiento de que iba a ser apoyado por los vecinos. Cuando comprobamos que no era así, corregimos. Y corregir, como escuchar, en política local, también forma parte de gobernar.

En otros ámbitos, como la unidad 48, se apreció una mayor disposición inicial a estudiar fórmulas que permitan avanzar. Algo parecido ocurre con las unidades colindantes 47 y 46, más cercanas a La Felguera. Esa diferencia de sensibilidades es relevante, porque nos indicó que quizá no tiene sentido buscar una única respuesta homogénea para todo el ámbito, sino que sería mejor buscar una solución combinada, por fases, que atienda mejor a la realidad de cada zona.

A partir de esa lectura, el equipo de Gobierno, con todos los grupos, y el Principado pretendemos explorar una posible vía de desbloqueo que pasaría por desplazar hacia el entorno más próximo a La Felguera la actuación urbanística de mayor alcance. Esa hipótesis de trabajo, que deberá analizarse de forma más profunda, principalmente, con los propietarios afectados; y revisarse, igualmente, con todas las cautelas jurídicas, urbanísticas y económicas, podría permitir la construcción de alrededor de 80 viviendas a precios asequibles.

No estamos hablando de una decisión cerrada ni de una fórmula ya resuelta. Estamos valorando una posibilidad que ha surgido precisamente hablando con la gente. Ahora habrá que comprobar si esa sensibilidad inicial mostrada por los propietarios se confirma, si existe respaldo político y si los técnicos municipales y autonómicos consideran que la alternativa tiene encaje.

Al mismo tiempo, las unidades 49 y 50 y el resto del entorno de El Puente podrían requerir una vía diferente y más pausada. Aquí será necesario trabajar con más tiempo y con otros instrumentos urbanísticos. Eso puede exigir modificaciones del Plan General de Ordenación Urbana, a través de un Plan especial de Reforma Interior y, por tanto, plazos administrativos bastante más largos y complejos. También eso debe explicarse con claridad, teniendo que reconocer que en el corto plazo la urbanización del soterramiento no quedará finalizada en la calle José Álvarez Valdés.

Lo que viene ahora, a nuestro juicio, es seguir profundizando en el diálogo. Primero, con los propietarios de las unidades donde parece existir mayor receptividad, para comprobar si puede articularse una vía que permita desarrollar vivienda pública, aprovechar la inversión prevista y no perder una oportunidad de ciudad. Después, con los vecinos de las unidades 49 y 50, para analizar si es factible una solución que se acerque a sus planteamientos. Y, por supuesto, también con los grupos políticos, no solo para informarles, sino para recoger e incorporar, en la medida de lo posible, sus aportaciones.

Ese trabajo debe continuar igualmente con asociaciones vecinales, como los vecinos de El Puente y la Plataforma Pro Soterramiento, que también han trasladado ideas que merecen ser valoradas. Y, por supuesto, todo tendrá que pasar el tamiz de los técnicos municipales y del Principado. La participación ciudadana está muy bien, pero, como todo, tiene un corsé: el encaje legal, económico, urbanístico y administrativo. Lo que sí demuestra este proceso, es que la participación ciudadana tiene sentido. Es más, estoy convencido de que es uno de los pilares de la política local, un ámbito en el que los que temporalmente desempeñamos cargos de gobierno somos también, que no se nos olvide, unos vecinos más.

Esa es la salida que debemos encontrar. Una solución capaz de recoger las distintas sensibilidades expresadas por los propietarios, las aportaciones de los grupos políticos, las propuestas de las asociaciones vecinales y la visión de ciudad que exige culminar la transformación vinculada al soterramiento.

Una salida construida por el mayor número posible de langreanos y pensada para ofrecer el mayor beneficio posible a Langreo. Una salida que permita mejorar El Puente, avanzar en la transformación urbana, generar vivienda pública, aprovechar la que es una de las mayores inversiones previstas en la ciudad en décadas y hacerlo con respeto a los vecinos afectados.

No se trata de sacar adelante una actuación contra nadie. Se trata de construir una solución con diálogo, con transparencia, con datos reales y con voluntad de acuerdo. Porque una solución será más fuerte si nace del compromiso compartido de quienes queremos que Langreo avance.

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José Antonio Cases es abogado y concejal de Urbanismo en el Ayuntamiento de Langreo

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