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Opinión | Dando la lata

Tenemos un problema

Inseguridad, incendios, desigualdad, transporte público ineficiente, carreteras en mal estado...

Si los elementos decorativos más comunes en las urbanizaciones son las chapas de las empresas de alarmas, será que tenemos un problema de inseguridad.

Si las compañías aseguradoras multiplican las ventas de pólizas que protegen contra los impagos y la inquiocupación, será que tenemos un problema con los arrendamientos de viviendas, agravado por la desesperante lentitud del sistema de justicia.

Si el Gobierno indulta a los condenados por prácticas corruptas, será que tenemos tal problema de corrupción generalizada que vamos camino de despenalizarla.

Si a pesar del descenso del paro el número de familias que no llegan a fin de mes con sus ingresos sigue creciendo, será que tenemos un problema con el coste de la vida.

Si verano tras verano aumentan las hectáreas calcinadas por unos incendios cada vez más destructivos, será que tenemos un problema en la España rural, abandonada, descuidada, pero maniatada para poder defenderse. Y por más que desde los despachos se maree la perdiz con llamadas a pactos inútiles y palabras altisonantes, mientras no se haga caso a los expertos y a los auténticos conocedores -y sufridores- de la situación, la gente del campo, seguiremos ardiendo.

Si las carreteras están hechas una mierda, los trenes dejaron de funcionar y estamos expuestos a apagones, será que tenemos un problema con unos servicios públicos cada vez más caros y menos operativos.

Si los seguros privados de salud están al alza será porque tenemos un problema con la sanidad pública y la gente no se resigna a morirse en la cola de una lista de espera.

Si al agricultor le pagan una miseria por un tomate que al consumidor cobran como si fuera de oro, será que tenemos un problema con los precios de la alimentación, como lo tenemos también con la electricidad.

Si no puedes echar al okupa, ni enfrentarte al inmigrante que te amenaza con un palo, ni calentarle la cara al acosador, si estás indefenso frente a los estafadores, si, en definitiva, tu país te desampara en vez de protegerte, tenemos un problema.

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