Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión | Desde mi atalaya turonesa

El periodista universal que nació en Turón (y II)

En Recuerdo de Zoilo G. Martínez de Vega, que expandió la agencia EFE por América, fallecido hace unas semanas

En aquellos años de la década de los sesenta, Zoilo G. Martínez de Vega estaba desarrollando en América una labor decisiva para la expansión de la Agencia EFE y su adaptación a los nuevos tiempos. En la región del Caribe se encontró con algunos compatriotas que allí habían reiniciado sus vidas hacía algún tiempo, como José Laureano, hermano de Cuky del barrio San Francisco.

¡Gentes de Turón! ¡Cuántos recuerdos se agolpaban en la memoria de estos vecinos, como las andanzas comunes de su infancia y juventud! Habían dejado atrás un Turón bullicioso con unas multitudinarias fiestas del Cristo en septiembre. Se ganaba algún dinero, pero el trabajo en las minas era demasiado duro y arriesgado. Por eso, ante la escasez de alternativas, muchos se habían marchado a lejanas tierras a buscarse la vida. Zoilo tuvo la ocasión de intercambiar opiniones con aquella colonia turonesa en su peregrinaje por las capitales sudamericanas. Porque aquellos encuentros, siempre alrededor de unas tazas de café, estaban llenos de nostalgia.

Se recordaba a la tierra y corroboraron a los ojos de Zoilo el auténtico significado del valle natal y la grandeza de la que había gozado Turón en los años anteriores a la Guerra Civil. Al llegar su jubilación en 1999, estaba en Madrid y ostentaba el cargo de director del departamento de Relaciones Internacionales. Poco después, tuvimos el primer contacto con él a través de su hermana Pilar, que vive en Oviedo, y aceptó mi petición de acompañarnos en la presentación de nuestro libro “Turón. Crónica de medio siglo”, confesándonos entonces su deseo de regresar a Asturias de forma definitiva. Después de una breve estancia en Gijón, un día nos expresa la intención de establecerse en Oviedo, cerca de su hermana. La noticia nos entusiasma porque, como siempre dije, Zoilo ya era para nosotros un amigo antes de conocerle personalmente, pues bastantes años atrás ya comenzamos a admirarle.

Entonces nos comprometimos de dirigirle a una agencia inmobiliaria que pronto pondría a su disposición una confortable vivienda en el centro de la ciudad. Este será el comienzo de una serie de entrevistas que compartimos con Zoilo en la terraza de una conocida cafetería, próxima al emblemático edificio de la Jirafa. Desde allí, no tardará en comentarnos, que, al inicio de la década de los años setenta, ya había realizado una labor periodística ilusionante porque, después de Colombia y Centroamérica, fue llamado para reorganizar las delegaciones de la agencia EFE de Brasil, Ecuador y Paraguay. Casualmente, en Quito se encontró con una agradable sorpresa: la presencia de José Luis Tirador, hijo de su antiguo amigo Braulio, que desarrollaba su labor profesional en el Banco Internacional.

Nos aseguraba Zoilo que estas reuniones que compartimos en Oviedo le recordaban un poco aquellos atardeceres caraqueños de años atrás, momentos que había compartido con otros compatriotas. Ahora, en esa terraza, a un pie de la calle Uría y con el aire de la floresta del Campo San Francisco casi rozándonos la piel, nos ponía en contacto con aquel mundo nuevo que un día lejano fue a buscar casi por instinto, impulsado por una profesión que llevaba grabada en el alma, al parecer, desde siempre. Yo, en cambio, le hablaba del pasado de una tierra que en realidad era la nuestra. Del origen de sus apellidos que, por cierto, era uno solo, porque lo tenía repetido: Zoilo pertenecía doblemente a la familia de más enjundia del valle de Turón, que era la de los Martínez de Vega, que, curiosamente, habíamos estudiado poco antes con motivo de nuestra investigación sobre el valle de Turón. Linaje que hundía sus raíces en la Alta Edad Media y fue hegemónico en el territorio hasta el advenimiento de la Revolución Industrial.

Zoilo venía del futuro que se atrevió a cruzar el mar un día y yo le ofrecía el origen que nunca se fue. Él, contando lo que conquistó y yo, recordando lo que nos hizo. Eran dos voces que se encontraban en el camino, siempre con unos cafés por el medio. Cafés encima de una mesa de aquella terraza que, a veces, acababan enfriándose ¡Quién sabe si absortos y pasmados por tanta historia de ida y vuelta! Así pudimos saber de sus labios como, en 1975, recaló en Madrid como jefe de enviados especiales cubriendo la descolonización del Sahara. Pero, en 1979, el general Torrijos le reclamaría en Panamá para que se incorporase a su equipo político, necesitando para ello de una excedencia provisional en la Agencia EFE.

Zoilo G. Martínez de Vega.

Zoilo G. Martínez de Vega. / LUISMA MURIAS

Producto de esa nueva misión fue su libro “Centroamérica, alarma mundial”, en el que expuso los planes torrijistas de ordenación democrática del territorio, sin pasar por alto los principales acontecimientos de la segunda mitad del siglo XX en América Latina. Desde la muerte del dictador de Haití “Papa Doc” hasta la firma de los tratados del Canal de Panamá en Washington, en 1977; pasando por todas las cumbres latinoamericanas, la llamada “la guerra del futbol” en El Salvador y el movimiento sísmico del Callejón del Huayla (Perú) en 1970. Por cierto, que, referente al terremoto de Managua en 1972, nos relató cómo se había disfrazado de médico para saltarse los controles de seguridad y así llegar al corazón de la noticia antes que nadie, con la finalidad de enviar a la agencia la crónica de la tragedia como una verdadera primicia informativa.

Al constituirse la Agencia ACAN-EFE, Zoilo fue nombrado primer gerente de la misma y desde el primer día, revolucionó el periodismo regional. Al general Torrijos le gustaba repetir que sin la acción informativa de ACAN-EFE nunca hubiera conseguido firmar el nuevo tratado del Canal con los Estados Unidos. De su experiencia en Panamá es también la publicación de su obra “Las guerras del general Torrijos”. Por fin, en 1974, llegó su reconocimiento por la excepcional labor realizada en la mejora de la información en América Latina. Es el momento en que recibe el premio "EFE de Oro", otorgado hasta ese momento, únicamente, a expresidentes de la Agencia EFE. La agencia estaba funcionando en la zona con total intensidad, sirviendo una puntual información, convirtiéndose en una de la cinco grandes agencias internacionales y en la primera del mundo de lengua española. Algo había tenido que ver en ello aquel muchacho que un día de 1960 abandonó su tierra natal, un valle verdinegro en el vestido y fabril en el comportamiento.

Sí, decimos bien, un joven que, dejando atrás un territorio asturiano, perfectamente encuadrado entre montañas y minero por más señas, se fue al encuentro de un mundo más ancho, que le permitiera una mayor capacidad de maniobra en el campo de la comunicación para la que estaba especialmente dotado. Zoilo fue, por su trayectoria profesional, una figura que transciende la frontera de su tierra de nacimiento, el valle de Turón, convirtiéndose en el periodista más importante que ha salido de la Cuenca del Caudal en toda su historia. Zoilo, amigo, no te digo adiós sino ¡hasta siempre!

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents