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Quietud

Las emocionantes sensaciones que dejó el paso del eclipse

Y todo se detuvo a mi alrededor. En un punto de visión perfecto, sin sonidos artificiales, asistí en absoluta soledad al progresivo ocultamiento del Sol, pudiendo, además, presenciar el comportamiento de la naturaleza durante un episodio tan desacostumbrado. Más allá del aspecto del astro en el momento central del eclipse, bello, emocionante y extraño, como de ciencia ficción, lo verdaderamente sobrecogedor fue la inmensa calma que lo acompañó. El aire se detuvo, las aves desaparecieron, los insectos enmudecieron, las plantas, inertes, y todo bajo el pasajero frescor de la oscuridad sobrevenida. Cuanto tenía en torno a mí permaneció quieto y en silencio hasta que la luz fue recuperando la intensidad habitual. Entonces, dos corzas jóvenes y despistadas por la inesperada caída de iluminación se encontraron conmigo, inmóvil como un elemento más del escenario, para sorpresa común. La pareja reaccionó rápidamente y de tres gráciles saltos desaparecieron en el robledal. Y así permanecí algo más de tiempo, que me pareció mucho hasta que comprobé la hora. La actividad volvía a la normalidad, la temperatura propia del verano se recuperaba, la velocidad del aire excitaba el sonido del batir de las hojas, los pájaros retomaron el vuelo y la mosca cojonera reanudó su irritante tarea.

Saldaña prometió su cielo despejado a la hora del eclipse y lo prometido se cumplió. Ni una sola nube interrumpió un acontecimiento seguido por miles de personas, algunas venidas de lugares tan lejanos como Japón y Australia únicamente para presenciar el espectáculo celestial y que, ya puestos, aprovecharon para ponerse tibios de productos de la tierra. Bares hasta arriba, supermercados barridos y aforo completo acentuado por la precipitada llegada de los últimos observadores que huían de la nubosidad cantábrica.

Yo preferí estar solo, en el punto más elevado de un apartado camino ya seleccionado días antes y que me permitió ser testigo a través de todos mis sentidos. Porque, como señalan los científicos, no es únicamente el paso de la Luna por delante del Sol; es lo que ocurre en nuestro planeta. Y pude sentirlo.

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