22 de abril de 2010
22.04.2010

Madrid abre ventanas a la Asturias de Josefina Junco

La pintora repasa su obra de los últimos años en la Delegación del Principado
bajo el título «Rumor de aromas»

22.04.2010 | 09:38
«Arce en la avenida de Castilla», obra de Junco.

La Asturias «quintaesenciada» en biografía y memoria que Josefina Junco (Arriondas, 1949) ha ido preservando en su pintura de los últimos años se abrirá mañana a la mirada del público madrileño. La sala de exposiciones del céntrico edificio de la Delegación del Principado en la capital de España inaugura «Rumor de aromas», una selección de pinturas recientes de la artista que permanecerá en Madrid hasta el 23 de mayo y en la que se recoge una representación de los temas que han ocupado su obra en la segunda mitad de la pasada década: la ciudad, la naturaleza rural y urbana, las aves y los peces y, por encima de todo, o envolviéndolo todo, el tiempo.


En esta selección de «poemas para escuchar con los ojos» -así los describe el filólogo y académico de la Lengua asturiano Salvador Gutiérrez Ordóñez en el prólogo al bello catálogo diseñado por Manuel Fernández- Josefina Junco profundiza en una poética que, desde sus inicios, ha estado marcada por la evocación de su infancia rural en Arriondas y por la incorporación posterior de temas de la ciudad de Gijón, donde reside y enseña. Ambos mundos quedan unificados bajo una misma poética, a la vez elegiaca en su mirada al tiempo en fuga y orientalizante en su celebración de lo mínimo y lo perecedero, y por la técnica de la artista, liviana, minuciosa y atenta por igual a la delicadeza del dibujo y a las armonías cromáticas.


Pero lo que confiere su personalidad y su unidad profunda a todo el mundo pictórico de Josefina Junco es el modo en el que, como señala Gutiérrez Ordóñez, «todas las realidades y todos los objetos que rescata del pasado están marcados por un simbolismo que se pone al servicio de un lenguaje estético». El simbolismo es, una y otra vez, el del objeto trasplantado desde la realidad, donde el tiempo erosiona y borra con rapidez, a la realidad del cuadro. Sean árboles, flores o frutos, aves o arquitecturas en las que se reconoce el amor por un Gijón paseado a conciencia -distintas perspectivas del Muelle, la plazuela de San Miguel, la avenida de Castilla y el parque de Isabel la Católica-, todos los elementos de la obra de Junco aparecen sumergidos en «un fondo continuo en el que pocas veces hallamos un horizonte que delimite el cielo de la Tierra». Ese borrado del horizonte es el borrado, también, de la raya móvil que separa pasado y presente, vida y obra, realidad externa y realidad pintada.


Como principal novedad de la muestra, hay que destacar los cuadros sobre peces de marcada inspiración japonesa, en los que Josefina Junco evoca una vez más un motivo de su paisaje natal y de su infancia, a través de la figura del padre, aficionado a la pesca fluvial.

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