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De Rimbaud a Simón, seis imprescindibles del año

Antologías poéticas y recopilaciones a modo de balance

Rimbaud, el meteoro que aún nos deslumbra. Enid Starkie, uno de los mejores biógrafos de Rimbaud (1854-1891), sostiene que el poeta de Charleville llegó a verse como una especie de Fausto, con poderes divinos, capaz de transmutar en el oro de una fulguración las palabras de todos. Ese nivel de autoconciencia logra su máxima tensión con las Iluminaciones y Una temporada en el infierno, que escribió de lo diecisiete a los diecinueve años. Dedicó el resto de su vida, en un intento de purgar lo que él mismo veía como un exceso de orgullo, a la mera subsistencia en lugares y trabajos alejados de su genio. Había llevado la poesía francesa hasta su límite. Fue, como se ha dicho, un meteoro que aún nos deslumbra. Aunque ha tenido excelentes traducciones en castellano, se edita por fin su Obra completa (Atalanta) en un volumen a cargo de Mauro Armiño. No cabe más que el elogio para este trabajo que incluye, junto con una biografía ilustrada, una cronología, la semblanza y el análisis de la poesía de Rimbaud, un diccionario de personajes y la bibliografía más útil, textos en prosa como Un corazón bajo una sotana o los veintidós poemas de Album zutique. Un libro que todo buen lector de poesía debería tener siempre a mano.

Un maestro que vuelve siempre, rubén darío. Antiguo y moderno, clásico y renovador. Así define Sergio Ramírez, autor de Margarita, está linda la mar, a su paisano Rubén Darío (1867-1916). Para José Emilio Pacheco, el autor de Prosas profanas y otros poemas "canibalizó primero toda la literatura española y luego toda la literatura europea". En opinión de Pere Gimferrer, "Rubén Darío es muchos hombres y muchos poetas comprimidos en la tersa y tensa unidad final del verso". Y, según Julio Ortega, es "el poeta adelantado de una lengua literaria global, plena de orillas". Son tan sólo algunas de las opiniones que se recogen en los trabajos de presentación de Rubén Darío, del símbolo a la realidad (Alfaguara), el volumen de obra selecta con el que la Real Academia Española y la Asociación de Academias de Lengua España han querido recordar a la gran figura del modernismo al cumplirse el centenario de su fallecimiento. Una selección (dos libros de poemas y las prosas de Tierras solares) insuficiente quizás, pero que nos transmite la potencia lírica de un autor que pasó de ser el rey de la poesía en español a una especie de exilio de príncipe melancólico, allí donde los poetas jóvenes condenan por ignorancia o desidia -a veces, durante largas temporadas- a los maestros que siempre acaban por volver.

Magia y laberinto de Lezama Lima. "Mientras el barroco europeo se convertía en un inerte juego de formas, entre nosotros el señor barroco domina su paisaje y regala otra solución cuando la escenografía occidental tendía a trasudar escayolada". José Lezama Lima (1910-1976) constató así en La expresión americana su propia condición de heredero y renovador de una cierta visión del mundo, que puede venir de Góngora por ejemplo, pero que se actualiza en la fertilidad de las mitologías del Nuevo Continente. José Agustín Goytisolo, que hizo en 1969 una antología poética del autor de esa suma novelística que es Paradiso, dijo del gran escritor habanero que era como un mago o un santero de la palabra. Para verificar esa opinión, basta una inmersión en las páginas de su Poesía completa, que acaba de editar Sexto Piso. Ahí encontramos en su complejidad laberíntica a un poeta que Harold Bloom, tan cicatero con las literaturas hispánicas, no tuvo inconveniente en incluir en El canon occidental. El maestro del neobarroco es exigente con sus lectores, pero sus textos están cuajados de perlas asombrosas: "El mar violeta añora el nacimiento de los dioses".

La antología con dragones de Juan Eduardo Cirlot. Aunque Siruela ha publicado ya algunos de los libros fundamentales de Juan Eduardo Cirlot (1916-1973), de sus imprescindibles Diccionario de los símbolos y Diccionario de los Ismos a los tres tomos que reúnen su poesía completa, ha editado este año El peor de los dragones (Antología poética 1943-1973). Esta selección, preparada por Elena Medel con motivo del centenario del que fuera también compositor y crítico de arte, además de relevante iconógrafo y mitólogo, ofrece un variado recorrido por la obra de otro de esos poetas importantes que, a causa de las clasificaciones académicas, ha permaneciendo sin asiento claro en los recuentos poéticos generacionales. "Esta antología se plantea una doble meta: la del reencuentro para aquellos lectores que ya hubieran descubierto la poesía de Juan Eduardo Cirlot, y -de manera esencial- la de la revelación para quienes desconocieran su obra", afirma Medel. Poeta de gran variedad formal, el barcelonés da su definición de belleza en uno de los aforismos seleccionados en este trabajo: "La belleza es la ilusión de la trascendencia. Por la figura quiere la caótica materia llegar a ser idea. Pero la muerte no le permite perpetuarse".

Tras las tensiones y búsquedas de Zurita. De Raúl Zurita (1950) podemos decir muchas cosas, menos que es un poeta acomodaticio. Y no por sus "performances" inspiradas en Artaud, o porque haya hecho del cielo de Nueva York un folio en blanco para unos versos dibujados mediante aviones, o por escribir sus palabras en las arenas kilométricas del desierto de Atacama y en los acantilados del Pacífico. Como ha sabido ver Ashbery, sus textos tienen siempre la rara cualidad de sacarnos de nuestra casilla idiomática para entregarnos una poesía en la que la tensión lingüística es resultado siempre de la búsqueda de alguna fórmula liberadora. El año pasado se publicó en Santiago de Chile, la ciudad natal del poeta, Tu vida rompiéndose, que ha llegado en este 2016 al lector español bajo el sello de Lumen. Un libro organizado como antología personal que es imprescindible para el conocimiento de uno de los autores más singulares de la actual literatura en español.

La verdadera importancia de César Simón. Lleva razón Vicente Gallego, el autor que ha prologado y preparado esta edición: "Leer a César Simón -con el reposo que merece su palabra- no es una actividad de la que uno pueda salir indemne". El poeta valenciano, nacido en 1932 y fallecido en 1997, ha dejado una de las obras más desoladas e intensas (hay que leer también sus extraordinarios diarios) de la literatura española de la segunda mitad del siglo XX. Aunque no han faltado algunas críticas para esta compilación de su Poesía completa (Pre-Textos), hay que subrayar la necesidad de este volumen. Reúne títulos tan difíciles de encontrar como necesarios para aquilatar la verdadera importancia de un poeta que pertenece, por edad, a la Generación del 50, pero en cuya voz encontramos muchas de las preocupaciones y formas de entender la poesía de escritores posteriores. No siempre se ha hecho justicia a la sobresaliente calidad de César Simón en los recuentos y antologías generacionales. Un libro, pues, que viene a llenar un clamoroso hueco y a reivindicar una figura que merece nuestra atención como lectores.

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