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Aventura de Stevenson contra los excesos de la razón

Stevenson (1850-1894) conocía bien Francia, donde residió algunas temporadas, y allí es donde sitúa la acción de El tesoro de Franchard, un largo relato que vio la luz en 1883, el mismo año que La isla del tesoro. Los excesos del racionalismo y la candidez del naturalismo de estirpe roussoniana actúan aquí como sustrato de una irónica historia de aventuras que, como suele suceder con el escocés, nunca se enfanga en la moralina. Al fin y al cabo, a un maestro como Stevenson le basta con asentar el relato en bases bien escogidas para que, al introducir la sorpresa -aquí el hallazgo de un tesoro-, todos los efectos que persigue se desplieguen con una sencilla apariencia de necesidad. Bienvenidos a las andanzas del doctor Desprez, vitalista filosofillo de andar por casa, que en su empeño por educar "en libertad" a un joven huérfano acabará viendo reflejada en el espejo una imagen nada amable de sí mismo.

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