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Entrevista con el periodista y escritor

Xavier Aldekoa: "Veo España encerrada en un círculo de miedo"

El periodista habla de África en 'Indestructibles' y de la actualidad en nuestro país: "Mandela tendió la mano al salir de la cárcel, no se dio a la cerrazón como nuestros políticos"

Xavier Aldekoa, periodista y escritor.

Xavier Aldekoa, periodista y escritor. Miriam Cos

Su carrera periodística se ha centrado en la vida, las costumbres, la política y la situación de África y ahí sigue. Xavier Aldekoa (Barcelona, 1981) ha decidido poner en valor la vida de un continente que en España suele provocar miradas hacia otro lado. A través de sus reportajes en diversos medios de comunicación estatales y con sus libros publicados abre los ojos de la población hacia un lugar que le tiene encandilado

Ahora, vuelve con 'Indestructibles', un nuevo manuscrito donde habla de la tiranía del poder en el país, del matrimonio infantil, el yihadismo, la lucha de las mujeres, la salida de los ciudadanos hacia Europa o el ébola. "Estas páginas son también la esperanza de haber dudado y escuchado suficiente. Es un libro sobre una África compleja. Sobre un territorio, o parte de él, que cambia y se transforma. Repleto de personas que sobreviven como pueden. Y que, cuando las cosas se tuercen, intentan salir adelante. Como nosotros", dice el autor.

Xavier Aldekoa: "Vox es de las cuestiones más peligrosas a las que nos enfrentamos"./ Vídeo y foto: Miriam Cos

- ¿Cuándo decidiste que África era tu destino?

- Me ha apasionado el continente desde pequeño. Soñé mil veces con ir antes de la primera vez y siempre, cuando era pequeño, mi padre nos contaba trozos de libros. Me encantaba Julio Verne y 'El capitán de 15 años' acaba en África. Mi padre nos metía en esas historias y de ahí nace la pasión por el continente o esa primera semilla de lo exótico, lo salvaje... derivando en un interés global por el continente y lo humano.

- ¿Cómo fue tu primer viaje?

- La primera vez fui a Mali y quería seguir los pasos de un explorador que había llegado a Tombuctú, era hijo de un barrendero muy humilde y me pareció fascinante. Mi llegada fue muy bien recibida, estuve más de un mes y no dormí ni un solo día en hotel, así que me recibieron con los brazos abiertos. Fue una buena entrada al continente.

- ¿Por qué parece que lo que pasa en África no interesa?

- No parece que no interesa, es que a los medios no les interesa y se constata en el día a día. Seguramente porque no influye en el continente. El miedo de un ataque yihadista en Australia o Nueva Zelanda tiene influencia porque nos reconocemos en ese occidente atacado, aunque esté a miles de kilómetros de aquí, sin embargo, 200 muertes en el Congo no tienen impacto en nuestra vida diaria. No digo que sea algo que acepte, lucho contra eso e intento que se informe de todo, también de lo que ocurre en África, y no solo negativo. En esa lucha estamos.

- Supongo que ser periodista allí será complicado...

- Hay que luchar y hacer pequeñas batallas diarias, es una carrera de fondo sin final, pero tiene otras compensaciones. Es un lugar maravilloso, el hecho de que no interesa a los medios es lo peor y también lo mejor, a mí me da tiempo a dedicar muchos días a los protagonistas de las historias y me permite entrar en las vidas con una profundidad mucho mayor. Intento quedarme con lo bueno porque lo malo ya viene de serie.

- ¿Qué es lo que me más te ha sorprendido en tu último viaje?

- Me sorprendo diariamente. Viajé por primera vez con 20 años y voy a cumplir 38 y si no me sorprendiera sería una derrota. Me sorprende cada vez que voy porque además es un continente enorme y diverso, incluso dentro de los propios países, y está en constante evolución. Siempre hay posibilidad de sorprenderse, no solo allí, en cualquier sitio. Intento tener los oídos y los ojos bien abiertos.

- ¿Cuánto vale una vida en África?

- Una vida en África vale lo mismo que en cualquier parte del mundo, otra cosa es el valor que le da el verdugo. Las muertes del continente normalmente, para el verdugo y el que está lejos, tienen menos importancia. El accidente de avión que hubo en Etiopía hace poco fue mediático porque había mucho occidental, se han dado casos donde todos los muertos eran nigerianos y no ha trascendido tanto. Todos los muertos no tienen el mismo peso. Es algo que hay que combatir, la empatía al final es un esfuerzo diario y los medios tenemos que ayudar a eso.

"Las injusticias no están reservadas a una parte del planeta, las crean los seres humanos y puede ocurrir en todos lados"

Xavier Aldekoa - Periodista y escritor

- ¿Cómo te sientes cuando vuelves a España después de un viaje?

- No me pongo mucho en el centro. Estamos en un mundo desigual e injusto y yo solo lo veo de una manera más directa. Puedo estar el día anterior en una situación de hambruna o guerra y cruzar el mar y estar en una situación de confort total. Pero todos lo sabemos, no es algo que la gente desconozca. Es un mundo injusto o prácticamente dos mundos diferentes. Me da rabia y me revela, e intento trabajar para que, como mínimo, haya puentes y la gente se atreva a cruzarlos.

- ¿Hasta qué punto está presente el yihadismo en África?

- El yihadismo está en África de una manera radical y cada vez mayor, es preocupante lo que ocurre en el Sagel, cada vez más en el desierto, en Mali, en Burkina Faso... Boko Haram está en la frontera de Nigeria, Camerún, y si nos vamos a Somalia también. Donde hay pobreza, incultura y sobre todo, donde los estados no dan respuesta a las necesidades de la gente e incluso se convierten en agresores con la excusa de la lucha antiterrorista, el yihadismo puede pescar con redes de arrastre.

- Hablas del matrimonio infantil en el libro, algo que también se da en países como Estados Unidos.

- Las injusticias no están reservadas a una parte del planeta, las crean los seres humanos y puede ocurrir en todos lados. En el caso de Margaret, es la complejidad más allá del drama, de la víctima o la situación complicada. Margaret es mucho más que esa niña casada, porque tiene una mentalidad de cambio y de revelarse ante una cosa que considera injusta y que está decidida a que sus hijas no vivan. En occidente sobrevaloramos la importancia de la victoria. Está bien ganar, pero para la mayor parte del mundo perder es lo normal, y seguir luchando pese a esto tiene un valor por sí solo.

Abuso y expolio

- ¿Qué es lo peor de África?

- La indiferencia es lo más horrible que he visto allí. La indiferencia del mundo a situaciones indignantes, obscenas... se repite y quizás es lo más doloroso, no tanto lo que ves o escuchas, duele más cuando vuelves y prácticamente no importa. Como la epidemia de ébola, por ejemplo, donde hubo un desinterés total por parte del mundo hasta que nos empezó a rozar; la situación del yihadismo de Boko Haram, en la que mueren más que en cualquier otro sitio. También duele el desinterés hacia esa parte positiva o normal de África que la relega a ser una continente víctima. ¿Por qué no podemos ver al otro lado dándole espacio a la parte más digna de los seres humanos? ¿Por qué siempre son víctimas?

Aldekoa viaja por todo el continente recogiendo historias humanas.

El periodista habla en su libro del matrimonio infantil.

Una de las imágenes tomadas por el periodista.

Aldekoa reivindica que se hable de la parte buena del continente.

El periodista capta el baño de varios niños.

Otro de los paisajes fotografiados por el periodista.

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- ¿Y lo mejor?

- Esa capacidad de intentarlo pese a saber que la derrota es una posibilidad. De esas luchas están hechas las grandes victorias de la historia, en África y en cualquier lado. Las mujeres no empezaron a votar porque unas pocas se manifestaron, hubo muchas que protestaron jugándose la cara sabiendo que ellas, probablemente, no podrían votar. En África lo ves mucho, gente que intenta cambiar las cosas pese a que delante tiene un gigante.

- ¿Quién o quiénes son los culpables de la situación del continente?

- Los culpables supongo que están repartidos. Todos nosotros tenemos el privilegio de estar informados de lo que pasa al otro lado del mundo y debemos hacer un esfuerzo para tener empatía, ya que no cae del cielo. Después hay unos mecanismos de abuso y de expolio del continente en los que el silencio forma parte de la táctica, es la víctima la que grita. Por ejemplo, en el Delta del Níger donde se extrae petróleo y donde hay vertidos que destrozan el ecosistema o en el Kalajari, donde expulsan a la gente para extraer diamantes. Hay un interés directo y dirigido al silencio porque tiene un beneficio directo y hay otro de desidia del lector de a pie. Saber lo que pasa al otro lado te hace tener una mirada distinta hacia el resto del mundo y permite conocerte más a ti mismo.

"Hay una gran parte del periodismo que se ha visto más a gusto en trincheras y ha actuado en consecuencia. Saben que el periodismo es una herramienta de poder"

- ¿Cuándo dejarás de ir a África?

- Mientras me dure la curiosidad y la pasión que siento por el continente estoy encantado de volver. Como todo, hay que combinarlo con las cuestiones familiares, de momento tienen paciencia y me ayudan, es un apoyo sin el que sería imposible dedicarse a esto a nivel emocional, de gestión logística y eso hay que verlo.

- Como periodista, ¿cómo ves la actualidad política de España?

- Veo España encerrada en un círculo de miedo donde se debate más sobre la agresión al otro y sobre quién es la víctima, no me gusta nada. Todos los discursos que vemos desde "España nos roba" hasta "los nacionalistas son nazis" van dirigidos a esto, a separarnos y ver al agresor como la víctima, y del miedo al odio hay un paso muy pequeño. No hay necesidad de vivirlo así, hay espacios de discusión y diálogo aunque no sean amables. Cuando Nelson Mandela entró en prisión lo primero que hizo fue aprender el idioma del enemigo, y cuando salió, en una situación en la que metieron a personas en la cárcel y las mataron, él tiende la mano. Con ese contexto tan complicado no vio un muro ni esa cerrazón que se ve ahora en España de los dos lados, que parece imposible que haya acuerdos. Algo hacemos mal si todo es tan imposible, faltan líderes que hagan cosas incómodas. Hay que atreverse, tener valor y a veces hay que hacer políticas que no sienten bien a los tuyos pero que vayan en favor de un bien común.

- Y si tuvieras que mandar a algún político español a África...

- Aconsejaría ir a todo el mundo, aparte de que es bellísimo y está lleno de historia, te puede enseñar muchas cosas. La primera vez a lo mejor no hace falta atarse una mochila a la espalda y convivir con la gente, pero sí intentar aprovechar para aprender de gente que lleva miles de años en una convivencia pura, viviendo en comunidad. Nosotros lo vamos perdiendo, pero el valor de la comunidad y vivir en solidaridad, del placer de la conversación improvisada es algo a lo que nosotros no damos importancia.

- ¿Cómo ves la ola de descrédito periodístico?

- El descrédito periodístico sale, probablemente, desde dentro. Hay una gran parte del periodismo que se ha visto más a gusto en trincheras y ha actuado en consecuencia. Saben que el periodismo es una herramienta de poder y han aceptado esa situación, se han acercado demasiado al poder y no son incómodos. Los periodistas están para acercarse el mundo y también para ser incómodos para el poder y para el lector, a veces el lector no quiere saber algo, pero es importante. También creo que hay una hornada de periodistas que vienen con muchas ganas de hacer las cosas bien y con honestidad y otros que en los medios tradicionales hacen un gran trabajo. Es nuestro cometido que vuelva a haber credibilidad.

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