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Entrevista con el coach

Javier Iriondo: "La tecnología nos desconecta de la realidad y de la vida"

El exdeportista profesional lanza 'La vida te está esperando', una novela en la que habla del miedo y la obsesión por el futuro: "Que no se te pase la vida esperando a vivir"

Iriondo imparte conferencias.

Iriondo imparte conferencias. Miriam Cos

Se presenta con aires de seguridad y esos ojos que parecen analizarlo todo. Parece como si todo lo que se le pusiera por delante fuera una menudencia vital fácil de soportar, aunque lo cierto es que fue al borde de un puente de algún lugar de Estados Unidos donde Javier Iriondo (Zaldibar, 1966) se dio cuenta de que su vida tenía que dar un giro de tuerca. Y lo dio. Desde entonces, este exdeportista profesional, empresario, coach, escritor... y mil cosas más, ha estado recorriendo salas de conferencias para mostrar al ser humano que la vida son, literalmente, dos días. Tras su éxito 'Donde tus sueños te lleven: Tu pasado no determina tu futuro', con prólogo del televisivo Pablo Motos, y 'Los 10 pasos hacia tu cima personal: El método práctico de Donde tus sueños te lleven', Iriondo lanza una novela, 'La vida te está esperando', donde camufla un libro de autoayuda a través de la historia de Sofía, un personaje que podríamos ser cualquiera de nosotros.

'La vida te está esperando'

Sofía es una mujer de mediana edad dedicada intensamente a su vida profesional. Tras sufrir un desmayo cuando iba a empezar su intervención en un evento público, debe ser ingresada en el hospital. Al día siguiente, le comunican una terrible noticia. A partir de ahí, Sofía inicia un camino de transformación personal y lo que en un principio es una noticia trágica se convierte en una lección de vida. (272 pag. | P.V.P 15,95€)

"Sofía puede ser cualquier persona. Es una persona a la que le va bien en la vida a nivel profesional pero siente una especie de vacío, de que le falta algo, y de pronto empieza su búsqueda, pero en el momento más impensado. Va a dar una conferencia, se desmaya y despierta en el hospital. Ahí se encuentra con Maia, que es como un perro callejero de mil razas y empiezan a tener conversaciones sobre la vida, sobre la seguridad, el sentido de la vida, los miedos... y se da cuenta que había estado siempre persiguiendo la seguridad y eso había provocado un montón de inseguridad, se había pasado la vida aplazando la vida, dejándolo todo para otro momento", explica el escritor y conferenciante, que además añade que "De pronto, le dan un susto y ve la muerte, y lo que parece algo dramático hace que se le despierte la vida y todos los problemas que tenía sobre el futuro desaparecenporque a lo mejor no llega al futuro".

Y aunque Iriondo ha presentado esta historia como algo novelado, lo cierto es que vivió en primera persona, durante el proceso de creación de la misma, lo que es ver a la muerte cara a cara. "Este libro tiene todo de verdad y más. Cuando estoy escribiendo el destino me manda un regalito, un tumor en el testículo izquierdo. En el momento que escribo cómo reacciona Sofía noto algo raro y tras unos días voy al hospital y tenía un tumor enorme. Me hacen un montón de pruebas, ven unas manchas en el hígado que no deberían aparecer, y me operan de urgencia. Me quitaron una bola de ocho centímetros con la que se llevaron un testículo", relata.

Una vivencia que, más allá de hundirle, le dio más fuerzas para seguir adelante y ver la vida, de nuevo, de otra manera. "En este momento que ocurre todo, que me levanto y estoy como Sofía, que se me despierta la vida, ya no tengo preocupaciones porque veo que igual no llego. Qué conversación tengo que tener, a quién no le he dicho te quiero o te echo de menos porque estaba demasiado ocupado y si me tengo que ir cómo quiero hacerlo", sentencia para hacer hincapié en que "pones todo de golpe, pero nada te trae al presente como la posibilidad de la muerte. Estamos acostumbrados a correr hacia ninguna parte como si la vida fuera una carrera, con esa lista interminable de tareas, y a veces nos pasan estos momentos como un despertador que te dice: cuidado que no se te pase la vida esperando a vivir".

Catedrático de 'hostiología'

El escritor, que también imparte cursos y que ha trabajado en infinidad de áreas, asegura que "soy de profesión reinventor y catedrático de 'hostiología'. A base de hostias he aprendido. Lo que eres es algo que va cambiando. Vivimos circunstancias que te obligan a salir de donde estabas, momentos en los que tu vida se derrumba absolutamente a tu alrededor y te tienes que reinventar, así que me considero un eterno estudiante, donde la vida te va enseñando y te obliga a seguir evolucionando, y es desde ahí desde donde he podido aprender muchas cosas para compartirlas con la gente".

Sin miedo al futuro y dispuesto a darlo todo ante lo que venga, Iriondo ayuda a las personas a que dejen de vivir en pro de unos objetivos imposibles y empiecen a sentir el presente. "Vamos persiguiendo muchas cosas. Ahora el hombre quiere llegar a marte y a mil sitios, hemos llegado a todas las cimas y al fondo del océano, pero lo que no hemos conquistado es nuestra cabecita. Esta debería ser un buen amigo, un socio, y a veces hace lo contrario y hasta nos fustiga y nos maltrata. Tiene que ver con cómo gestionarnos y conocernos mejor, para tomar el control de lo que pasa dentro de nosotros", comenta. "La verdadera calidad de la vida no tiene que ver con lo que logras, sino con tu mundo interior. Aunque pasen cosas buenas, si dentro no estás bien, no tienes nada".

"Las tiendas se han convertido en las farmacias emocionales de hoy en día donde la gente trata de comprar las emociones a su medida "

Javier Iriondo - Escritor y coach

Con gran positivismo ante la vida y sin miedo a lo que tenga que llegar, señala jocoso que el libro "me ha costado un huevo, literalmente. Así que ahora la vida mola un huevo y nadie me puede tocar los huevos, hablando claramente". Y como pócima secreta ante tal actitud frente a los problemas ofrece, sin reparos y gratis, la clave: "Hay que mantener la curiosidad, seguir aprendiendo. Si crees que has llegado tira de la cadena porque las has cagado. Hay que seguir evolucionando porque el cerebro no deja de cambiar, pero eso no quiere decir que vaya a mejor, puede ir a peor. Dime qué lees, dime qué escuchas, dime con qué personas estás, si son negativas y te arrastran o creen en ti, cuál es tu sensación, si tienes inquietudes. Hay que darse cuenta de lo que está pasando dentro de ti, hacer las cosas que tienes miedo de hacer. A veces huimos de los miedos y esto es huir de la vida. Enfrentarse a los problemas es lo que te da confianza y te hace crecer ante la vida".

Con gran motivación con la respuesta de la gente, ya que sus anteriores tomos han sido un éxito total de ventas al igual que sus conferencias y cursos, Iriondo se mantiene firme ante una premisa que pasa por quitar de en medio todo lo tóxico, incluida la gente que no hace bien, además de dejar de enfocar los problemas al consumismo. "Somos un animal incompleto y cuando logramos algo vamos a por otra cosa. Tratamos de rellenar vacíos. Las tiendas se han convertido en las farmacias emocionales de hoy en día donde la gente trata de comprar las emociones a su medida y llenar ese vacío", asevera. "Tenemos que hablar entre nosotros, todos necesitamos tener conversaciones sinceras, dejar de mirar pantallas y hablar de nuestros miedos y dudas, que es lo que nos conecta. La tecnología nos desconecta de la realidad y de la propia vida".

- Ayudas a la gente pero, ¿quién te ayuda a ti?

- La gente me devuelve una barbaridad, me dan muchísimo porque para mí lo más importante es la plenitud, y no hablo de felicidad, es una palabra corrompida y prostituida. La plenitud es la ausencia de emociones destructivas, y no por lo que logras, sino por lo que das. La gente llega a relaciones personales para que les completen y se deberían arreglar ellos primero. Tengo miles de testimonios de personas sobre los vuelcos que han tenido con mis libros. Cuando ves que alguien que estaba hundido vuelve a levantar la cabeza... cuando iluminas la vida de otros se ilumina la tuya. Tenemos que dejar de pensar en nosotros mismos, pasamos la vida intentado impresionar en las redes, vidas copiada y pegadas y la plenitud y lo que me alimenta es llegar a los demás.

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