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La brújula

Memorias del hombre que nunca quiso ser "el Dylan negro"

Si había algo que Gil Scott-Heron detestaba era el calificativo de "Dylan negro" que muchos le adjudicaron. Músico, poeta, novelista y siempre agitador social, a Scott-Heron (1949-2011) le gustaba llamarse "bluesólogo" y pianista de Tennessee. Una tarjeta de presentación que, a decir verdad, y pese a nacer en Chicago y acabar recalando en el Bronx, sintetiza mejor que ninguna otra la esencia de su infatigable actitud ante la vida, marcada por la férrea defensa de su comunidad. De Scott-Heron, que dejó una veintena de álbumes y la semilla del rap, suele recordarse su vitriólico himno "La revolución no se televisará" (1974), conocida dos décadas después por muchos hispanos en la versión de los mexicanos "Molotov". Con las horas cantadas, publicado al año siguiente de su muerte, son unas peculiares memorias que se erigen en indeleble fresco social y en provechosa lección de historia.

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