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La feliz dualidad de Julio Rodríguez

El autor asturiano publica una novela de tintes cómicos y un emotivo poemario

La feliz dualidad de Julio Rodríguez

La feliz dualidad de Julio Rodríguez

La carrera literaria del ovetense Julio Rodríguez lleva ya un buen puñado de años transitando de la novela a la poesía, con buen tiento y naturalidad pasmosa. Recientemente dos nuevos frutos acaban de ampliar esa trayectoria. La novela El gran Pirelli, en la que la imaginación descacharrante del escritor retrata el mundo de la delicuencia, las investigaciones policiales y las cárceles, en medio de unos personajes que desafían cualquier límite, retratados con una comicidad que perfora la prosa.

También acaba de ver la luz el poemario Una extraña ciencia, galardonado con el premio "Antonio Machado" en Baeza. La defensa propia que otorga la poesía y una propuesta de felicidad; la ciencia inexacta del verso. Carcajadas y emoción entrelazadas, pidiéndole más a la vida.

Julio Rodríguez emplea frecuentemente el humor en sus novelas, El gran Pirelli nos ofrece una delectación cómica, con toda sus variantes posibles: desde el absurdo, a la negrura, pasando por ingeniosos juegos de palabras. Desde su planteamiento literario consigue combinar este lenguaje con el de los personajes, divertir para entretener, o viceversa. Lejos de parecer excéntrica El gran Pirelli nos aproxima a realidades de la vida que no son nada ajenas en esta sociedad. El escritor ovetense lo hace del mejor modo posible: con una escritura sin tapujos ni débiles remiendos. Rodríguez se pone en la piel del gran Pirelli para parecer que, incluso, la figura del narrador desaparece para adentrarnos en un conjunto de historias que se disparan hace cualquier parte menos hacia la calma. La galería de personajes y su vibrante descripción nos hacen partícipe de una película donde la acción conforma una violenta risa.

En Una extraña ciencia Julio Rodríguez mantiene la intensidad en los poemas, conteniendo una emoción que termina por desbordarse. Nos habla de lo humano de un modo intrépido, interpretando muy poéticamente la realidad. El poemario alude al hipnotismo, mundo del circo o del boxeo. Verso a modo de cuadrilátero y entrega sostenida de púgil, el oficio de boxeador emparentado con el de poeta; un oficio que es para el autor asturiano algo más que una vocación: "Pero no hay odio en este baile crudo". Hay temas de otros poemarios de Julio Rodríguez que toman definitivamente cuerpo en este libro: amor, vida familiar, aspectos cotidianos, paso del tiempo? Todos ellos terminan por solidificarse en un manual de la palabra entre el consejo, la cita y la reflexión filosófica, para buscar una felicidad que habita en sus páginas y se traslada al lector. Fiel a su estilo nos deja una palabra sencilla y clarividente, que termina por removerse de su posición para ser conmovedora.

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